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Maradona presidente de la FIFA: ¿Locura o revolución? Contenido Patrocinado

Maradona presidente de la FIFA: ¿Locura o revolución?

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La postulación del ex astro argentino a la presidencia que dejó vacante Joseph Blatter cuenta con más detractores que entusiastas, pero la idea no parece tan descabellada.


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Cuando el nombre de Diego Armando Maradona salta a las páginas de los periódicos y las pantallas de los televisores, a nadie deja indiferente.

En los últimos tiempos no eran buenas noticias las que acompañaban las imágenes del “Pelusa”. Ahora, el eterno 10 de Argentina quiere ser presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

La noticia, como poco, sorprende.
Los máximos favoritos para hacerse con el trono de la FIFA son el Príncipe Ali Bin Hussein (Jordania), Michel Platini (Francia) y, a mayor distancia, Luis Figo (Portugal).

La candidatura Maradona ha sido tratada como otra más de sus excentricidades e incluso las casas de apuestas así lo reflejan. En la página web de Betsson Chile, sin ir más lejos, lo sitúan como uno de los que menos opciones tiene de quedarse con el cargo.

Sus detractores entiendes que una persona con el pasado de Maradona no puede regentar la institución que dirige el balompié, deporte rey en medio mundo. Pero también hay quienes opinan que no puede ser peor que lo que hay actualmente. Lo que está claro es que, otra vez, el astro argentino acapara las miradas.

Maradona, más allá de sus locuras, nunca se ha alejado del fútbol, su pasión de siempre y no ha dudado jamás en decir lo que piensa.

Conocidos eran sus enfrentamientos con el ya fallecido expresidente de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona, luego de que éste no “ayudara” a la albiceleste en el Mundial de Italia ’90. O sus críticas a Pelé y a Joseph Blatter.

Al argentino le gusta el barro, el potrero. Allá donde hay un charco, va sin dudar. ¿Es una característica valiosa para alguien que puede dirigir un entramado como la FIFA? A simple vista, no. Pero teniendo en cuenta el lodo que hay ahí dentro y la limpieza urgente que necesita, puede que no sea una mala apuesta.

A pesar de su pasado, Diego Armando Maradona sigue siendo una persona amada en la Argentina y fuera de sus fronteras. El legado futbolístico que dejó “Pelusa” va más allá de su vida fuera de las canchas. El niño que comenzó a correr detrás de una pelota en Lanús hizo feliz a todo un país en México ’86. Y eso no se olvida.

Le han dedicado libros, poemas, canciones, artículos. Se han hecho películas, reportajes, documentales. Ha influido, futbolísticamente hablando (y lo sigue haciendo), en miles de niños argentinos y de otras partes del mundo que sueñan con meter “el gol de Maradona”, aunque sea en el patio de la escuela.

El gran escritor uruguayo Eduardo Galeano, recientemente fallecido, refleja muy bien lo que Maradona significó para mucha gente. Lo que vivió y sufrió el “10” en sus mejores años como futbolista.

La pregunta es si con este interés por acceder al sillón de la FIFA, Maradona está cometiendo una locura más o, quizás, quiere borrar episodios negros de su historia, cambiando el fútbol radicalmente, pero esta vez desde los despachos, como antes hiciera desde el césped con la pelota pegada a la zurda.

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