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El deporte bajo fuego

El deporte bajo fuego

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El incidente en que se vio envuelto el ex arquero de Ñublense Alexis Viera, que tiene comprometida la movilidad de sus piernas luego de recibir dos balazos en un asalto, puso en la contingencia un tema del que no escapan ni siquiera las figuras reconocidas del deporte: la violencia y el uso de armas de fuego. En el siguiente listado, revisamos algunos personajes del mundo del fútbol y boxeo que corrieron similar o peor suerte a la del jugador uruguayo.


• Andrés Escobar (Futbolista, Colombia): Quizás, el caso más emblemático de la violencia de este tipo. El 2 de julio de 1994 el jugador fue abordado por un grupo de apostadores que lo increparon duramente a su regreso a Medellín luego de su participación en el Mundial de 1994, certamen en que anotó en arco propio la apertura de la cuenta para los locales. “Sos un negro igual a Asprilla” y “señor autogol” fueron parte de los improperios que dieron paso a los disparos de Humberto Muñoz, chofer de los hermanos Pedro y Juan Gallo. La sensación de impotencia acompaña hasta hoy a la sociedad colombiana, pues Muñoz ya salió en libertad en 2005 y los hermanos Gallo nunca purgaron en prisión por la autoría intelectual del crimen que estremeció a la nación cafetera, aun cuando posteriormente uno fue extraditado a Estados Unidos y el otro fue condenado por apoyar económicamente a las FARC.

• Salvador Cabañas (Futbolista, Paraguay): El 25 de enero de 2010, mientras se encontraba en México en una discoteca junto a su esposa, el futbolista guaraní fue baleado. En un confuso hecho, que hasta hoy posee detalles poco claros, Cabañas recibió un disparo mientras permanecía en el baño del centro nocturno, tras discutir con José Jorge Balderas (“El JJ”), aun cuando fue el guardaespaldas de éste (José Barreto) quien disparó el arma. A partir de ahí la vida del paraguayo cambió profundamente: de estar casi amarrada su transferencia a Europa tras el Mundial 2010 que se disputó en junio de ese año, Cabañas debió bregar por su rehabilitación, que le permitió, tras mucho esfuerzo, volver a jugar en la tercera división de su país, en el 12 de octubre, aunque obviamente sin retomar su rendimiento. En la actualidad, está alejado del fútbol, en un negocio familiar.

• Luis Fernando Montoya (Entrenador, Colombia): El 2004 marcó para siempre la vida del técnico colombiano: ganó con Once Caldas la Copa Libertadores ante Boca y estuvo a un penal de obtener la Copa Intercontinental en Tokio, ante el Porto, cayendo posteriormente. Sin embargo, días antes de la navidad (22 de diciembre) Montoya sufrió un violento asalto en su domicilio: por intentar defender a su esposa recibió dos impactos de bala, que se alojaron en su médula espinal. El panorama fue desalentador desde un principio: una cuadriplejia obligó a Montoya a iniciar una difícil recuperación, que le valió el apodo de “Campeón de la Vida”, que incluso dio pie a un libro con su impactante historia. Actualmente, su testimonio es palabra válida en la discusión futbolística en su país.

• Albeiro Uzuriaga (Futbolista, Colombia): El “Palomo”, que jugó en más de 15 equipos en distintos países, destacando su paso en Independiente de Avellaneda, fue asesinado a balazos en 2004 en un centro nocturno de juegos de azar de Cali. La investigación determinó que su muerte fue encargada por Jefferson Valdez, líder de una banda de sicarios, porque el entonces retirado delantero mantenía una relación sentimental con su ex pareja, que todavía obsesionaba al cabecilla de la organización delictual.

• Oscar “Ringo” Bonavena: Este boxeador argentino hizo historia por haber intentado dos veces hacerse del título mundial pesado de boxeo: ante Joe Frazier y Muhammad Ali, cayendo en ambas ocasiones. Con un registro de 58 peleas ganadas, nueve perdidas y un empate, Bonavena disputó en febrero de 1976 su última pelea en el profesionalismo. En mayo de ese año fue asesinado por Ross Brymer, quien se desempeñaba como guardaespaldas de un conocido prostíbulo estadounidense. Hasta hoy, su nombre es sinónimo de rebeldía en el boxeo: llamó “chicken” (gallina) a Ali e incluso le nombró “Clay” en alusión al primer nombre del campeón, lo cual le desagradaba en demasía a la leyenda del boxeo. Una tribuna del estadio del club Huracán de Argentina honra la memoria del fallecido boxeador trasandino.

• Fernando Cáceres (Futbolista, Argentina): La carrera del “Negro” transitó con éxito en Argentina y España, donde jugó entre 1986 y 2007 siempre en un óptimo rendimiento (se retiró a los 38 años). En 2009, fue asaltado en su domicilio recibiendo reiterados disparos, uno de los cuales se alojó en su ojo derecho, que terminó perdiendo. Otra fractura le afectó la base del cráneo, lo cual le obligó a permanecer en silla de ruedas. En 2012 se refirió al incidente por primera vez y paradojalmente en 2013 nuevamente sufrió un asalto en el que le robaron parte del dinero que tenía para su rehabilitación, aunque sin sufrir daño físico.

• Luciano Re Cecconi (Futbolista, Italia): En 1974, el club Lazio de Italia hizo historia al obtener su primer Scudetto. En ese plantel brilló Re Cecconi, quien pese a su desempeño no fue citado al mundial de Alemania 1974. Como parte de la historia del cuadro italiano, el delantero siguió en las posteriores temporadas defendiendo sus colores, hasta que afectado por una lesión, a inicios de 1977, ideó una broma que acabó con su vida: al momento de ingresar a una joyería, se cubrió el rostro y lanzó un fatídico “¡arriba las manos!” que el dueño del negocio, Bruno Tabocchini no entendió como tal, disparando en contra del delantero que falleció una hora más tarde en un hospital romano. Tenía 28 años.

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