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Roberta Vinci no estaba para récords y derrotó a Serena Williams en el US Open

Roberta Vinci no estaba para récords y derrotó a Serena Williams en el US Open

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Andrés Alburquerque
Por : Andrés Alburquerque Periodista El Mostrador Deportes
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La italiana ganó de manera increíble a la norteamericana, número 1 del mundo, y la privó de su sueño de ganar el Grand Slam. Disputará la final ante su compatriota Flavia Pennetta, quien dejó en el camino a la número 2, Simona Halep.


La italiana Roberta Vinci (43ª del mundo) jugó el partido de su vida y Serena Williams tuvo una jornada que no olvidará el resto de su vida. Ampliamente favorita por ranking, potencia, trayectoria y nivel tenístico, la estadounidense llegaba a las semifinales del Abierto de Estados Unidos con una meta entre ceja y ceja: llegar a la final, ganarla y convertirse en la cuarta mujer de la historia en ganar los cuatro torneos del Grand Slam en una misma temporada.

Una meta gigantesca, pero al alcance de sus poderosas manos. Para la italiana, en cambio, vencer a la número 1 del orbe era apenas una quimera, una fantasía que alguna vez soñó pero que contrastaba con su tímido y modesto desempeño en el circuito de la WTA.
Vinci es doblista, y de las buenas (llegó a ser número 1 del mundo en octubre de 2012), pero como singlista el asunto siempre se le hizo cuesta arriba. Dueña de una excelente volea y un respetable derecho, el revés no le corre, no le funciona, le falla y nunca pudo saber cómo remediarlo. Como es inteligente, rápida y tiene un estado físico envidiable, logra subsanarlo a duras penas.

Pero ante Serena Williams no tendría opción. A no ser que…

La estadounidense tuvo una tarde horrible. Agarrotada por los nervios, luego de ganar con autoridad el primer set tras una remontada, entró en una espiral de mediocridad impensada de la que no saldría jamás. Metida en medio del tornado infernal, Williams falló una y otra vez sus golpes favoritos. Los que mejor juega y los que más le gustan, parafraseando a Serrat.

Lo suyo, definitivamente, no sería un gran día, sino todo lo contrario. Perdió el segundo set y mantuvo en alto su orgullo hasta el 3-3 de la tercera manga. Recién ahí, cuando cometió dos dobles faltas seguidas que la dejaron 15-30, un murmullo de espanto recorrió el estadio Arthur Ashe, abarrotado de fanáticos que iban a ver el paso previo a la consagración de su ídola.

Sí, Serena podía perder. Perder por sus propios errores ante una jugadora que no está a su altura, pero que jugó como nunca. Que, a los 32 años, era la jugadora más vieja que por primera vez disputaba semifinales de un Grand Slam.

La Williams, desesperada, trató una y otra vez de salir del laberinto con golpes duros, pero crudos, que rebotaban en la red o salían de la cancha (totalizó 40 errores no forzados). Insistió en golpear fuerte, pero con una irregularidad que terminó por destruirla física y mentalmente.

Sobrepasada por un trámite que no esperaba y menos quería, Serena perdió la calma y hasta se le vio cerca del llanto, sobrepasada emocionalmente en los últimos juegos, cuando la Vinci crecía en su ilusión hasta convertirse en un monstruo gigantesco que devolvía todo, que inventaba jugadas sobre la malla que dejaron mudo a un público que fue a ovacionar a su rival y que terminó con la boca abierta, en una larga mueca de dolor e incredulidad.

Antes, la otra italiana en semis, Flavia Pennetta (26ª), había dado otra sorpresa. De menores proporciones, pero con una diferencia más amplia en el marcador.

En apenas 59 minutos, venció a la número 2 del mundo, la rumana Simona Halep, y a los 33 años debutará en una final de Grand Slam, en su torneo predilecto.

En 2013, después de anunciar la posibilidad de retirarse tras una pésima campaña, llegó a semifinales en el cemento neoyorquino, y en otras cuatro ocasiones llegó a cuartos de final. En los otros tres torneos del Grand Slam, apenas superó los octavos de final en una ocasión en 38 participaciones.

A pesar de los nervios por enfrentar a la segunda favorita, la experimentada italiana cumplió un plan perfecto para no darle opciones a su rival. Y la rumana, errática y perdida en la cancha, pagó cara su irregularidad y escasa movilidad (al parecer lesionada desde el encuentro anterior) y se fue reduciendo rápidamente, mientras Pennetta brillaba con luz propia.

Partidos de semifinales, damas

Flavia Pennetta (ITA) a Simona Halep (RUM), por 6-1 y 6-3.
Roberta Vinci (ITA) a Serena Williams (EEUU), por 2-6, 6-4 y 6-4.

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