Djokovic vence a Federer y se corona en el US Open
En un partido de vuelo inusitado y rivalidad de guerrilla, el serbio venció al suizo por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4 en 200 minutos del mejor tenis de los últimos años.
Si algo les faltaba para acrecentar su leyenda, era una final como la de esta noche en Flushing Meadows. Tenis del mejor, con golpes letales, agresividad, categoría, mente fría y pulsaciones a mil. Con sangre y esfuerzo, el serbio Novak Djokovic se quedó con el US Open 2015, y dejó una vez más en el dique seco al suizo Roger Federer, quien hace tres años que no puede alzar un trofeo del Grand Slam.
Al final, el vencedor solamente ganó dos puntos más en un partido que duró cuatro sets y tres horas y 20 minutos, con un marcador demasiado “amplio” para un choque que se resolvió nada más que por detalles y que permanentemente sacó chispas.
No podía ser diferente, porque se enfrentaban dos locomotoras con las válvulas abiertas, a máxima velocidad y sin frenos.
Finalmente el asunto se inclinó en favor de “Nole” simplemente porque Federer fue incapaz de aprovechar más que cuatro de las 23 opciones que tuvo de quiebre ante un adversario que no otorga nada, ni la más mínima ventana para tomar aire.
Y, además, porque como arriesgó más -bastante más- tuvo muchos más errores no forzados 54 frente a 37. El 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4, con un cuarto set de nervios crispados, fue de los mejor de los últimos años, y al final el público que esperó más de tres horas a que se iniciara la final que había sido pospuesta por lluvia, premió por igual a ambos.
A Djokovic, porque fue un campeón implacable. A Federer, porque siempre da más espectáculo y no se guarda nada: todo lo deja en la cancha.
Tras un primer set en el que el serbio fue superior, Federer se reinventó en el segundo y lo hizo como ha hecho en las últimas semanas: con peligrosa agresividad.
Y ante un rival de la envergadura del número 1 del mundo, cualquier error, por mínimo que sea, es definitivo. Así, por esos pasajes el partido semejaba un duelo de dos tigres agazapados, esperando el momento oportuno para dar el zarpazo. Y esos momentos, en varias ocasiones, eran los únicos del game.
Se lo llevó Federer, con lo mínimo, con una bola fantástica, ajustada a la línea.
Ya en el tercero, el desgaste y el cansancio amenazaron a los dos, pero el partido siguió su cauce de excelencia, hasta que Djokovic aprovechó los regalos de Federer y se quedó con el parcial, al aprovechar las dos únicas dos opciones de break de que dispuso, mientras que su rival apenas aprovechó una de cinco.
Curiosamente, en un jugador de nivel superlativo, siempre dio la impresión de que los puntos importantes los dejaba escapar o los perdía el suizo, y eso quedaría nuevamente en evidencia en el cuarto set.
Djokovic volvió a ser punzante y con su ya clásica ley del esfuerzo mínimo, se puso 5-2 y con el servicio a su favor. El jugador de Basilea quedo varias veces con ventaja de 40-15 ó 15-40, listo para cerrar el juego e irremediablemente el serbio lograba zafar de la situación.
Con el 2-5, Federer fue una fiera herida y estuvo a punto de quebrar dos veces para quedar 5-5, pero finalmente se impuso la categoría y mente fría del campeón. En el 4-5, Federer arriesgó de nuevo al máximo de sus posibilidades y quedó con doble break point, listo para emparejar, pero “Nole” consiguió levantarlos, y además otro que llegó con un fantástico revés paralelo del suizo.
Pero en el intercambio siguiente, en su primer match point, Djokovic no perdonó y cerró el duelo de la fantástica final.
Así, luego de 42 partidos en el circuito, la balanza quedó equilibrada en 21 victorias para cada uno, pero los 34 años de Federer pesan en este momento de la estadística: hace tres años que no puede ganar un “Grande”.
Para Djokovic fue su tercer título de Grand Slam de la temporada, en la que solamente le faltó alzar la copa de Roland Garros, donde cayó ante Wawrinka. Pero hoy demostró que, incluso en la adversidad y con el público en contra, es una máquina bien aceitada, un luchador incansable, un gran campeón.