Mundial de rugby: Argentina se sacudió los fantasmas
Tras su derrota ante los neozelandeses en la primera jornada, los Pumas golearon a Georgia por 54-9 para quedar segundos en su grupo.
Antes de iniciarse el Mundial de rugby, los argentinos sabían que Georgia sería el rival a vencer en el Grupo C, porque suponer quedar primero en una llave donde estuviese Nueva Zelandia, más que patriótico, sería utópico.
Por eso, tras la derrota ante los All Blacks en la jornada inicial, los esfuerzos transandinos se concentraron en el partido de hoy, ante los georgianos.
Y el seleccionado argentino respondió con contundencia ante la exigencia en el Kingsholm Stadium de Gloucester, Inglaterra.
El conjunto argentino buscó atacar de entrada con una salida bien alta que le otorgó la posesión de la ovalada en campo contrario. Pero una nueva falla en el scrum -algo que se repitió varias veces ante Nueva Zelandia- permitió la salida en penal de los georgianos.
Por la mente de los argentinos deben haberse instalado los fantasmas de una derrota que habría resultado desastrosa, pero pronto se ciñeron al libreto de evitar el juego áspero y de rigor físico de los georgianos para comenzar a mover la pelota y encontrar espacios para destrabar el juego.
Un drop de Sánchez y un try de Lavanini hicieron suponer que el asunto se resolvería rápido. Pero Georgia capitalizó la gran cantidad de infracciones de los Pumas y a recurrió a los penales para castigar: Kvirikashvili acertó tres veces a los palos.
Sánchez respondió con la misma moneda y al término de la primera etapa el marcador mostraba un ajustado 14-9 en favor de los argentinos.
En la segunda parte, los Pumas se desataron gracias a la rapidez de sus forwards. El segundo try llegó cuando Cubelli aprovechó una buena obtención en el scrum para marcar, y dos minutos más tarde Imhoff recibió un pase bien abierto en carrera y no perdonó: completó un nuevo try para poner el marcador 26-9.
Heridos, los georgianos intentaron un repunte, pero en su afán de irse al ataque cometieron muchos errores defensivos, y los Pumas aprovecharon para sacar una ventaja inalcanzable.
Cordero alargó la diferencia a 35-9 y de ahí en más el aguerrido espíritu de Georgia rodó por el suelo: Landajo y otra vez los veloces Cordero e Imhoff terminaron de definir la historia para un equipo argentino que se recuperó a lo grande de la caída ante los All Blacks, y que finalmente terminó riéndose a carcajadas de la presión de tener que ganar sí o sí para seguir con vida en el Mundial. Como los grandes.