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Javier Tapia: Chile debe duplicar su capacidad de transmisión hacia 2040

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El director ejecutivo de la Asociación de Transmisoras de Chile advirtió que las grandes líneas tardan entre siete y diez años en concretarse. También apuntó a la planificación estatal: “Se está quedando un poquito corta”.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El director ejecutivo de la Asociación de Transmisoras de Chile, Javier Tapia, sostuvo que el país necesita duplicar su capacidad de transmisión hacia la década del 2040. Advirtió que las grandes líneas tardan entre siete y diez años, principalmente por permisos y construcción, y afirmó que la planificación estatal “se está quedando un poquito corta”. También destacó el proyecto Quimal-Aguirre, con una inversión de US$ 1.500 millones y más de 7.000 empleos proyectados durante su construcción.
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Chile necesita duplicar su capacidad de transmisión eléctrica hacia la década del 2040 para responder al avance de la electrificación, la minería, los centros de datos y el crecimiento de las energías renovables, sostuvo el director ejecutivo de la Asociación de Transmisoras de Chile, Javier Tapia.

En entrevista con El Mostrador, Tapia planteó que la expansión de la generación renovable ha avanzado a una velocidad muy superior a la construcción de las redes necesarias para transportar esa electricidad. Mientras una planta solar puede levantarse en pocos años, explicó, una línea de transmisión de gran escala puede tardar entre siete y diez años.

“Hoy día estamos justo en el minuto en que nos está faltando transmisión”, afirmó. Según explicó, buena parte de la producción solar se concentra en el norte del país, mientras los principales centros de consumo están en las zonas central y sur.

Permisos y planificación

Tapia identificó los permisos como uno de los principales factores detrás de los extensos plazos. De los siete años que puede demorar como mínimo una gran línea, sostuvo que aproximadamente la mitad corresponde a construcción y el resto a tramitación de autorizaciones.

El ejecutivo valoró los cambios que buscan hacer más eficientes esos procesos, incluyendo la tramitación paralela de permisos que antes operaban de manera secuencial. Sin embargo, apuntó también al proceso de planificación de nuevas obras, ámbito en que el Estado tiene un papel central.

“La planificación se está quedando un poquito corta”, señaló, agregando que el país requiere una mayor cantidad de proyectos para acompañar el ritmo de electrificación. Pese a ello, destacó que existe un “súper buen trabajo con el gobierno” y que se han registrado avances para destrabar inversiones.

Quimal-Aguirre y el desafío de las redes

Entre las obras consideradas estratégicas, Tapia destacó el proyecto Quimal-Aguirre, que calificó como “probablemente el proyecto central que tenemos hoy día” para ampliar el transporte de energía desde el norte hacia Santiago y el centro-sur durante la próxima década.

Según señaló, la iniciativa considera una inversión de US$ 1.500 millones y proyecta más de 7.000 puestos de trabajo durante su etapa de construcción. También incorporará tecnología que permite transportar mayores volúmenes de electricidad con un menor número de torres que alternativas convencionales.

Tapia sostuvo que el desafío no pasa únicamente por construir nuevas líneas. También apuntó al uso de nuevas tecnologías para aumentar la capacidad de la infraestructura existente, junto con baterías y mejoras en las redes de distribución.

Ese será uno de los focos del Seminario Internacional Experiencias Globales para las Redes de Chile, que se realizará el próximo 2 de septiembre y abordará experiencias de Estados Unidos, Europa y América Latina sobre transmisión eléctrica, tecnología y planificación de redes.

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