Los militares no quieren salir a la calle: explican por qué
Oficiales en servicio activo y en retiro cuestionan que soldados asuman tareas contra el crimen organizado bajo el nuevo estado de excepción. Advierten riesgos por uso de fuerza letal, corrupción, pérdida de confianza pública y funciones para las que no fueron entrenados.
Generales en servicio activo y en retiro rechazan que soldados salgan a las calles a colaborar en el combate contra el crimen organizado, como propone el proyecto de reforma constitucional del Gobierno que crea un nuevo estado de excepción. Y coinciden en una advertencia: los riesgos están “estudiados y comprobados”.
La principal razón es que las Fuerzas Armadas están preparadas para la guerra, no para cumplir funciones policiales en medio de la población civil. “No compro a los militares en el Metro, no compro a los militares en las poblaciones. Tiene que haber allí un diseño muy inteligente”, advierte uno de ellos.
También alertan que, ante un eventual uso de fuego letal, serán los soldados quienes terminen pagando los costos de decisiones adoptadas en escenarios para los cuales no fueron entrenados.
A ello suman la experiencia internacional. Replicar lo ocurrido en otros países del continente, donde aseguran que este tipo de intervención no ha funcionado o ha tenido altos costos, podría debilitar estructuralmente a las Fuerzas Armadas, exponerlas a la corrupción y erosionar la confianza pública. Daños que, advierten, pueden ser muy difíciles —o incluso imposibles— de revertir.
Estos son, en pocas líneas, sus principales argumentos. Si quieres conocer todos los antecedentes, revisa este Punto por Punto con Paulina de Allende-Salazar en el canal de YouTube de El Mostrador.