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Reeditan diario de José Miguel Carrera que sigue en manos de Pinochet

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Investigador Armando Moreno Martín, que publicará en mayo una versión sin tachaduras del diario militar de Carrera, cuenta aquí cómo el histórico documento llegó hasta el velador del ex general en 1980, sigue ahí y tras su muerte iría a dar a la Escuela Militar, burlando la voluntad de la familia del prócer que quería donarlo al Museo Histórico Nacional.


Desde 1980, en el velador de ex general Augusto Pinochet descansa un histórico documento: el original del diario militar de José Miguel Carrera, escrito del puño y letra del prócer de la patria en torno a las campañas por la emancipación de Chile que desarrolló entre 1810 y 1814, luego de la invasión española desde el sur tras la proclamación de la independencia de nuestro país. Según el investigador Armando Moreno Martín, el texto sigue ahí y sus fuentes le indican que a la hora de la muerte del uniformado el diario tiene como destino la Escuela Militar.



"Un día fui con directivos del Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera a entregarle uno de los tomos del Archivo de José Miguel Carrera -que estoy recopiladando desde hace años- a Pinochet, que era comandante en jefe en ese entonces, debe haber sido por el año 90, 91. Nos saludamos, nos habíamos visto en otras ocasiones. Conversamos. Y le digo yo, ‘A propósito, señor general, ¿qué pasó con los documentos del diario militar?’. ‘Ah’, me dijo, "los tengo yo muy guardados en mi velador. Lo tengo como libro de referencia’", cuenta Moreno Martín en su oficina cercana al Estadio Nacional.



La versión sin censura



Por estos días, Armando Moreno Martín y el ex embajador José Miguel Barros están terminando las correcciones del tomo 31 del voluminoso archivo sobre José Miguel Carrera, que justamente consiste en el diario militar del héroe chileno. "Esto es lo más perfecto que se ha hecho sobre la materia", asegura el historiador. En efecto, la nueva versión será la única ajustada a las palabras de Carrera, pues las dos versiones anteriormente editadas -la primera en 1900 y la segunda en 1986 por el Instituto Geográfico Militar- estaban literalmente censuradas.



"Carrera era muy duro en algunos conceptos de personajes que ya no estaban vivos -en 1900-, pero sí sus hijos y sus nietos. Entonces era una versión suavizada. Habla cosas que ahora nos parecen insignificantes, contra el presidente del Senado que era Joaquín Larraín. Lo llama cura ladrón y sinvergüenza. Haber dicho eso en 1810 o 1814 era terrible", cuenta Moreno Martín.



La segunda versión, justamente encomendada por Pinochet cuando llegó a su poder el diario, es la misma versión inicial. Por ejemplo, también elimina las palabras de Carrera contra el presidente de la Primera Junta Nacional. "A Mateo Toro y Zambrano lo trata de viejo demente. Bueno, no es una manera de tratar al primer presidente de la junta criolla de Chile. Era viejo, sí, pero no era demente. Ahora, que no fuera brillante es otra cosa. Se fue contra la sociedad colonial de Chile, siendo que era parte de esa sociedad", dice el historiador.



Sin embargo, la edición de 1986 publicada por el Instituto Geográfico Militar tiene un elemento positivo. Dividida en tres tomos, el primero es la versión en el español de la época, el segundo la actualizada y suavizada y el tercero es la fotografía de los originales. "Eso es lo único bueno de la edición", asegura Moreno Martín y explica que justamente esa fue la referencia para el diario que ahora editan. Porque nunca han tenido acceso al documento original.



Donación extraviada



Según amigos uniformados del historiador, Pinochet hasta el día de hoy tendría en su velador el diario de Carrera. En su testamento, ya estaría estipulado que el histórico documento sería donado a la Escuela Militar, contraviniendo nuevamente la voluntad original de la familia del prócer que en 1973 intentó donarlo al Museo Histórico Nacional.



La historia de la llegada del diario hasta la manos de Pinochet, es -aparentemente- también la de una serie de equivocaciones y malentendidos. En 1973, la familia Fierro Carrera consideró que el documento de su ancestro debía estar en un lugar a la altura de su carácter y, según cuenta Moreno Martín, se le encomendó a un primo entregarlo al Museo Histórico Nacional y en efecto existe un escrito de la donación fechado en abril de 1974. Sin embargo, el encargado de hacer la donación terminó entregándolo al Ministerio de Bienes Nacionales.



En Bienes Nacionales el diario estuvo "perdido" hasta 1980 cuando un funcionario encontró en el edificio unos "papeles" y se los entregó al ministro de la época, el ex general de Carabineros Rene Peri Fagerstrom, miembro de la Sociedad Chilena Histórica. Éste, su vez, y al parecer sin saber que los papeles habían sido donados al museo, se los entregó a Augusto Pinochet.



"Creo sinceramente que cuando se los obsequió a Pinochet, Pinochet no tenía idea de que estos habían sido donados por escritura pública al Museo Histórico Nacional. Eso es lo que yo creo", dice Moreno Martín, pero añade que con el tiempo la directora del museo, Bárbara de Vos, le pidió a través de una carta al ex general que entregara el diario de Carrera a la institución, como había sido pedido.



"Hasta el día de hoy la señora De Vos no tenido respuesta. Es una táctica muy de Pinochet. Cuando le molesta algo, no toca el tema. Se queda callado y hace como que no sabe de nada", dice el historiador.



Papeles de Doña Javiera



La nueva versión del diario militar de José Miguel Carrera, con 542 notas aclaratorias y contextualizadora, será publicada a mediados de mayo y dado que es sin censura vendrá a confirmar una idea desacralizada del prócer de la patria. «Se puede analizar con mayor perspectiva», explica el historiador.



«José Miguel Carrera era de los que decían los que no están conmigo son mis enemigos. Y a los que no están con él los trata pésimamente mal. Especialmente a los realistas. Para él todos son traidores», dice Moreno Martín y eso queda totalmente registrado en el leguaje de Carrera en su diario.



Pese a que los cerca de 1400 familiares de Carrera que quedan son quisquillosos, el historiador no le preocupa las repercusiones que pueda traer la edición del diario militar. «Más va a molestar el otro tomo», asegura refiriéndose al 32 del archivo, dedicado a Javiera Carrera, Los Papeles de Doña Javiera.



«Aparentemente, Javiera Carrera tuvo uno o dos amantes. En el prólogo yo soslayo eso, sin asegurarlo, aunque son presunciones fundadas», explica y adelanta que una de sus fuentes es el representante diplomático de Estados Unidos de la época, quien asegura que doña Javiera «vive en gran intimidad con el comandante de navío norteamericano, David Jewel. Esa no sería en sí una gran cosa, pero hay muchas cosas que indican que tuvo más que un simple amistad».

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