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Dudas por envío de tropas

Estrategia para Afganistán se transforma en punto de inflexión de la OTAN

por 10 febrero, 2007

Solidaridad de la alianza atlántica se pone a prueba a la hora de discutir sobre el aporte de los diversos miembros a la lucha en Afganistán. Washington y Londres quieren más apoyo. El problema no es sólo numérico. Lo más grave del asunto es que, tras seis años, la situación sigue siendo crítica. Y la receta para hacer frente al dilema no incluye, por lo visto, nuevas estrategias.
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La crisis de la OTAN afloró nuevamente en la Conferencia de Seguridad de Múnich, tras una reunión en Vilna marcada por la división sobre cómo proceder en Afganistán y un secretario general, Jaap de Hoop Scheffer, pidiendo expansión y un nuevo concepto estratégico.



La reunión se lleva a cabo de cara a la cumbre en Bucarest, prevista para abril, y a ella asisten 40 ministros de Exteriores, tres presidentes y numerosas personalidades, entre ellas el director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed el Baradei.



Mientras, en los aledaños del hotel donde se celebra la conferencia, unas 1.500 personas se manifestaban contra "los artífices de la guerra" y en contra del envío de más tropas a Afganistán. La manifestación, que se repite cada año, transcurrió sin incidentes, aunque la policía detuvo a dieciséis personas.



"Necesitamos, y pronto, un nuevo concepto estratégico para la OTAN, porque hay temas importantes a debatir, entre ellos cómo interpretar el Artículo V en el siglo XXI", declaró Hoop de Scheffer.



Ese artículo, en discusión desde que la Organización Atlántica abrió el frente de Afganistán -fuera de territorio OTAN- establece que un ataque armado contra uno de sus miembros es considerado una ofensiva contra todos y, en consecuencia, se aplica el derecho de legítima defensa.



Hoop Scheffer dijo que proceder a reformas supondrá conciliar las corrientes revolucionaria y conservadora que hay en la organización, pero argumentó que dichas reformas son necesarias porque "tenemos que demostrar que la OTAN es vital para la seguridad en el siglo XXI".



El ministro francés de Defensa, Hervé Morin, replicó que la OTAN, que pese a involucrarse cada vez más en asuntos civiles es una organización militar de defensa, debería empezar su reformas desde dentro, apretándose el cinturón, como hacen también los gobiernos.



Recordó que la OTAN tiene un presupuesto de 2.000 millones de dólares, más de 22.000 personas empleadas a tiempo pleno y casi 320 comités y subcomités con títulos como "Comité para los desafíos de la sociedad moderna" o para "la alimentación y la agricultura".



Plan estratégico para Afganistán



Su colega alemán, Franz Josef Jung, abogó por una reforma que aporte más efectividad a las operaciones y citó como ejemplo Afganistán, donde, -dijo- "necesitamos un verdadero plan estratégico".



Jung, acosado por países como Estados Unidos, que considera que Alemania debería extender su presencia militar en Afganistán, recordó que ese país se dividió en cuatro zonas por decisión de la propia OTAN.



Alemania se concentró en el norte, donde cuenta con una presencia de 3.500 soldados ocupados sobre todo en tareas de reconstrucción y, según el ministro y la canciller Angela Merkel, allí seguirán.



De acuerdo con el semanario "Der Spiegel", el Gobierno alemán estudia el envío a ese país de mil soldados adicionales, extremo que Jung no confirmó.



Escudo antimisiles



La defensa antimisiles fue otro de los temas abordados en este primer día de conferencia y quien más se extendió en ello fue el ministro de Exteriores polaco, Radoslav Sikorski.



Sikorski se refirió a las negociaciones que Polonia y Estados Unidos mantienen al respecto, pero -consciente de las reticencias de Rusia al proyecto- propuso una solución OTAN con participación de Rusia, pues "Polonia no quiere ser parte del problema".



"Estamos dispuestos a considerar, si llega el caso, misiones mixtas de inspección y monitoreo, para evitar suspicacias", dijo.



Las referencias a Rusia como parte esencial para resolver los problemas y conflictos, incluidos los de la OTAN, fueron constantes hoy, un flirteo al que respondió con sonrisas el delegado ruso de más alto rango en Múnich, el viceprimer ministro Serguéi Ivanov.



Rusia será el gran tema de discusión mañana en una comisión en la que Ivanov tendrá como compañero de mesa al Alto Representante de la UE para Política Exterior y Seguridad, Javier Solana.



La discusión irá precedida de otra sobre Afganistán, esta vez a cargo del secretario estadounidense de Defensa, Robert Gates.



OIEA habla de Irán



Salvo las intervenciones de delegados rusos, que aprovecharon cualquier referencia a la estabilidad europea para abordar la cuestión de Kosovo, la única voz crítica y fuera de sospecha que se oyó en esta primera jornada en Múnich fue la del director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohamed el Baradei.



El Baradei hizo una referencia obligada a Irán para decir que "hay progresos" en las negociaciones para que la República Islámica detenga su programa de enriquecimiento de uranio.



Pero, de fondo, su discurso se centró en criticar el "ombliguismo" transatlántico y cuestionar las medidas de seguridad resultantes del 11-S y que han convertido en "terrible" la vida "en este mundo".



"Sólo he oído hablar del papel de la OTAN ante las nuevas amenazas, pero ni una palabra de la ONU", criticó El Baradei y recordó que la OTAN representa a un tercio de la población mundial.



Defendió un cambio radical en la estrategia de defensa y combate del terrorismo internacional, porque "si esa es verdaderamente la prioridad de la comunidad internacional, la receta es errónea".



"Nadie nace Madre Teresa o terrorista suicida. Hay que combatir el problema en sus orígenes y los orígenes están en la pobreza, en la humillación", dijo El Baradei, y recordó que en el mundo hay 2.000 millones de personas que viven con menos de un dólar diario.



Y en un claro mensaje a la Conferencia, ante la que criticó la política de doble moral y defendió el desarme, sentenció: "Si redujeran el presupuesto militar en un 1 por ciento, nadie pasaría hambre en el mundo. Y hablo de 850 millones de personas".



EFE

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