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Investigador asegura que el Estado Islámico convirtió el terror en «un producto cultural apetecible»

Investigador asegura que el Estado Islámico convirtió el terror en «un producto cultural apetecible»

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«Lo que para el público general sería un acto de terror, para su audiencia potencial, gente joven de todos los países, hijos de la modernidad y de la globalización de entre 15 y 20 años, estas escenas no son actos de terror, sino escenas de sus videojuegos y películas de acción favoritas», explica el español Javier Lesaca.


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El investigador de la Universidad estadounidense de Georgetown Javier Lesaca cree que el principal riesgo de ISIS es que capta a los jóvenes en redes convirtiendo «el terror en un producto cultural popular» de fascinación, por lo que para combatirlo es necesario hacerlo con los medios de la comunicación digital.

Este español, que lleva a cabo una investigación sobre la estrategia audiovisual de captación del Estado Islámico y es miembro de la red de expertos contra la radicalización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, cree que el EI «no se parece en nada a ningún otro grupo terrorista previo».

Su objetivo es «sembrar en la cabeza de miles de jóvenes de todo el mundo que el terrorismo es un movimiento popular culturalmente, estéticamente y moralmente apetecible», declara Lesaca en una entrevista con Efe, poco antes de ofrecer una conferencia en Madrid titulada «Estado Islámico: propaganda apocalíptica y califato de papel».

El Estado Islámico ha producido y distribuido 1.065 campañas audiovisuales a través de las redes sociales en apenas dos años, lo que significa prácticamente una media de dos o tres videos diarios.

Los mensajes, creados por 34 productoras audiovisuales bajo control directo del EI y localizadas en diez países distintos, y que se distribuyen en redes sociales, están personalizados según la audiencia a la que se dirigen, argumenta Lesaca.

«Así como para otros grupos terroristas prácticamente el cien por cien de sus videos eran imágenes de violencia, en el caso del EI, solo el 15 % de sus videos son ejecuciones», dice el investigador español.

Una cuarta parte de esos videos, por el contrario, enseña cómo gestionan la administración, lo «felices» que viven sus ciudadanos bajo su mandato o cómo son capaces de mantener el sistema eléctrico, de agua, de justicia y de seguridad, desgrana.

«Quieren hacer mucho énfasis en que son un Estado», resume el experto que también forma parte del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, ubicado en España.

Lesaca destaca la resonancia cultural que el EI quiere transmitir en sus comunicaciones; por ejemplo, el 50 % de los videos con ejecuciones están basados en películas, en videojuegos y en videoclips musicales reales, detalla.

«Lo que para el público general sería un acto de terror, para su audiencia potencial, gente joven de todos los países, hijos de la modernidad y de la globalización de entre 15 y 20 años, estas escenas no son actos de terror, sino escenas de sus videojuegos y películas de acción favoritas», explica.

La producción audiovisual de ISIS, destaca Lesaca, genera fascinación, y provoca en algunos jóvenes el deseo de querer imitar esos actos, ya que han sido capaces de construir «un producto cultural que crea un compromiso con sus audiencias potenciales».

En este sentido, lo que los atrae a unirse al Estado Islámico -más de 35.000 jóvenes de 100 países diferentes en los últimos dos años según Naciones Unidas- es la creación de una nueva identidad, destaca el investigador.

«Apenas el 2 % de los videos (…) tiene mensajes estrictamente religiosos. Se trata de crear una nueva identidad digital en torno a valores ajenos, a aquellos creados por las naciones-Estado», según el experto.

Además de los medios militares necesarios, Lesaca demanda la necesidad de fortalecer un nuevo grupo de la lucha antiterrorista en el ámbito de la comunicación pública, la sociología y la política.

«El mayor riesgo que presenta el Dáesh es precisamente su capacidad de seducir y de convencer a miles de jóvenes de todo el mundo, sin ningún pasado musulmán ni árabe. Ningún grupo terrorista de carácter yihadista había conseguido esto, ni siquiera Al Qaeda», añade.

En cualquier caso, Lesaca pide «no reforzar» el mensaje que ellos quieren, que es convertirse en un «Estado», pero tampoco desdeñar «el nivel de amenaza» que suponen actualmente.

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