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Xinhua
EEUU asegura que comparte visión con China sobre Ormuz y que Irán no tenga “un arma nuclear”
La Casa Blanca aseguró que ambos líderes coincidieron en rechazar restricciones al paso marítimo en Ormuz y en impedir que Irán desarrolle armamento nuclear durante la primera jornada de la cumbre en Beijing.
La primera reunión oficial entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing dejó señales de acercamiento entre Estados Unidos y China en materias sensibles de política internacional, particularmente respecto al estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní.
Según informó la Casa Blanca tras el encuentro, ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz para garantizar el libre flujo energético global y rechazaron eventuales medidas para imponer cobros o restricciones al tránsito marítimo en la zona.
“Ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para apoyar el libre flujo de energía”, señaló la administración estadounidense.
La Casa Blanca añadió que Xi Jinping manifestó oposición a cualquier intento de militarizar el estrecho o imponer peajes a las embarcaciones que lo atraviesen.
Además, el gobierno estadounidense aseguró que el líder chino expresó interés en aumentar la compra de petróleo estadounidense, buscando reducir gradualmente la dependencia energética china respecto de esa estratégica vía marítima.
Otro de los puntos centrales abordados en la reunión fue Irán, en momentos en que las negociaciones entre Washington y Teherán permanecen estancadas desde hace varias semanas.
Según el comunicado difundido por la Casa Blanca, Trump y Xi coincidieron en una postura común frente al programa nuclear iraní.
“Ambos acordaron que Irán nunca puede tener un arma nuclear”, afirmó Washington tras la reunión.
La visita de Trump a China —la primera de un presidente estadounidense desde 2017— comenzó este jueves con actividades oficiales en Beijing y una cena de gala organizada por Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo, frente a la plaza Tiananmen.
Durante su intervención, Trump buscó instalar un tono de cooperación y destacó los vínculos históricos entre ambas potencias.
“El pueblo estadounidense y el chino comparten muchas cosas en común. Valoramos el trabajo duro, el coraje y el logro”, afirmó el mandatario republicano.
Trump además sostuvo que ambas naciones deben trabajar para construir un futuro “próspero” y basado en la cooperación mutua.
Sin embargo, pese a las señales de acercamiento, la reunión también estuvo marcada por tensiones estratégicas, especialmente en torno a Taiwán.
Xi Jinping reiteró ante Trump que la cuestión taiwanesa sigue siendo el tema más sensible dentro de la relación bilateral y advirtió sobre los riesgos de una escalada regional si Washington no maneja adecuadamente el asunto.
“La independencia de Taiwán y la paz en el estrecho son incompatibles”, sostuvo el mandatario chino.
Xi incluso advirtió que podrían surgir “fricciones e incluso conflictos” entre ambas potencias si no existe una gestión cuidadosa del tema.
La cumbre entre Trump y Xi ocurre en un contexto de alta tensión internacional, marcado por disputas comerciales, competencia tecnológica, conflictos en Medio Oriente y la creciente carrera por el liderazgo global en inteligencia artificial y semiconductores.
La agenda de la visita continuará hasta el viernes con nuevas reuniones bilaterales, actividades diplomáticas y conversaciones centradas en comercio, energía, seguridad internacional y cooperación tecnológica.