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Créditos: EFE
Primeros sondeos en Israel: Netanyahu quedaría sin mayoría y la oposición tomaría ventaja
Los sondeos a pie de urna sitúan al Likud como primera fuerza, aunque el bloque de Gadi Eisenkot supera al oficialismo. La participación alcanzó un histórico 77,7%, impulsada por el voto árabe, cuyos representantes podrían resultar decisivos para formar gobierno. [EN DESARROLLO]
Las elecciones generales celebradas este martes en Israel dejaron un escenario de incertidumbre sobre el futuro político del primer ministro Benjamín Netanyahu. Aunque su partido, el Likud, se perfila como la fuerza más votada, el bloque opositor encabezado por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot obtendría una ligera ventaja parlamentaria. Ninguno de los dos sectores, sin embargo, alcanzaría la mayoría necesaria para gobernar, según los sondeos a pie de urna divulgados por las principales cadenas israelíes.
Las proyecciones de los canales 11, 12 y 13 atribuyen entre 52 y 53 escaños a la oposición, frente a unos 50 para la coalición de Netanyahu. Los restantes 17 o 18 quedarían en manos de las formaciones árabes, que podrían convertirse en actores determinantes para la conformación del próximo Ejecutivo.
El Parlamento israelí, conocido como Knéset, cuenta con 120 escaños y exige al menos 61 para alcanzar la mayoría absoluta. Por tanto, las estimaciones anticipan negociaciones complejas y dejan abierta incluso la posibilidad de que Israel deba celebrar nuevas elecciones si fracasan los intentos de formar gobierno.
En términos individuales, el Likud conseguiría entre 24 y 25 diputados, por debajo de los 32 obtenidos en 2022. Yashar!, la formación de Eisenkot, alcanzaría entre 21 y 23, consolidándose como su principal competidor.
La oposición también sumaría entre 12 y 14 representantes de Juntos, la alianza encabezada por el ex primer ministro Naftali Bennett e integrada también por Yair Lapid; entre 9 y 10 de Los Demócratas, liderados por Yair Golán; y entre 7 y 9 de Israel Beitenu, de Avigdor Líberman.
Por su parte, Netanyahu mantendría el respaldo de sus tradicionales aliados religiosos y de extrema derecha: el ultraortodoxo Shas, de Aryeh Deri; Poder Judío, de Itamar Ben Gvir; Sionismo Religioso, de Bezalel Smotrich; y Judaísmo Unido de la Torá. En conjunto, estas formaciones aportarían alrededor de 25 escaños adicionales al Likud.
Las estimaciones, no obstante, todavía no constituyen resultados oficiales. Aunque los tres principales canales coinciden en la falta de mayorías, otras mediciones, como la del Canal 14, proyectaron un resultado más favorable al oficialismo, con hasta 60 escaños para sus aliados.
El voto árabe irrumpe como factor decisivo
Uno de los principales acontecimientos de la jornada fue el fuerte aumento de la participación de los ciudadanos árabes israelíes, mayoritariamente palestinos con ciudadanía de Israel.
Las proyecciones conceden entre 10 y 11 diputados a la Lista Conjunta, que agrupa a las formaciones Jadash, Taal y Balad, mientras que el partido islamista Raam, liderado por Mansur Abás, obtendría alrededor de siete.
En conjunto, estas fuerzas pasarían de los diez diputados conseguidos en 2022 a entre 17 y 18 representantes, una cifra que podría otorgarles una influencia determinante en la formación del próximo Ejecutivo.
“Es un día histórico”, declaró el presidente de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín, quien interpretó los resultados como una manifestación de rechazo a las políticas del actual Gobierno.
Abás también atribuyó la elevada participación a la oposición de los votantes árabes a las decisiones del Ejecutivo. Sin embargo, advirtió que las proyecciones todavía no permiten identificar una mayoría parlamentaria: “Con los números que tenemos ahora no hay Gobierno”.
El dirigente reveló, además, que un alto cargo del Likud lo contactó días antes de las elecciones, aunque evitó entregar detalles sobre esa conversación.
La principal dificultad para Eisenkot radica en que varios de sus aliados han rechazado incorporar a las formaciones árabes a una futura coalición. Una posibilidad sería negociar su respaldo parlamentario para investir o sostener a un gobierno minoritario, sin que necesariamente participen formalmente en él, pero esa alternativa tampoco cuenta por ahora con un acuerdo.
Participación histórica: 77,7% y fuerte movilización árabe
La Comisión Electoral Central informó que 5.695.682 ciudadanos acudieron a votar, equivalentes al 77,7% del padrón electoral, la participación más elevada desde 1999 y aproximadamente siete puntos porcentuales superior a la registrada en 2022.
El incremento fue especialmente pronunciado en localidades árabes. En Umm al Fahm, la participación pasó del 38,3% en 2022 al 75,7% este año, mientras que en Nazaret aumentó del 48,3% al 72,2%.
En Rahat, situada en el desierto del Néguev, la concurrencia llegó al 82%, frente al 60,6% de las elecciones anteriores. Otras localidades registraron cifras todavía superiores, como Tamra, con un 83,2%, y Sajnin, con un 86,8%.
En contraste, las tres ciudades más grandes del país quedaron por debajo del promedio nacional: Jerusalén registró un 65,9%, Tel Aviv un 65,4% y Haifa un 61,6%.
La participación también fue desigual en las comunidades cercanas a la Franja de Gaza, varias de ellas duramente golpeadas por los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. En Nir Oz llegó apenas al 25%; en Beeri, al 36%; en Kisufim, al 54,8%; y en Reim, al 72%. En Sderot, ciudad de predominio conservador, alcanzó igualmente el 72%.
La jornada estuvo marcada por denuncias de irregularidades electorales. La Comisión Electoral Central recibió unos 8.000 reportes de incidencias, de los cuales un 30% fue clasificado como relacionado con la integridad del proceso. Entre los casos comunicados figuraron alteraciones o daños a papeletas e interrupciones de las votaciones.
Durante el día, Netanyahu también denunció supuestos intentos de manipulación electoral y cuestionó el aumento de la participación árabe. Su oposición rechazó esas acusaciones y advirtió sobre eventuales intentos de desacreditar los resultados.
Las autoridades electorales señalaron que no existían indicios de una manipulación sistemática de las papeletas. La policía, por su parte, confirmó detenciones en una investigación localizada sobre presunta compra de votos.
La oposición celebra, pero pide esperar el escrutinio
Las primeras proyecciones provocaron celebraciones entre los partidarios de Eisenkot y las formaciones árabes, aunque desde el oficialismo insistieron en que el resultado todavía podía cambiar.
El propio Eisenkot sostuvo que los sondeos reflejaban una falta de confianza en Netanyahu y anunció su intención de trabajar para constituir un nuevo gobierno si las estimaciones se confirman.
Yair Lapid también interpretó las proyecciones como una derrota de la coalición gobernante, mientras que Yair Golán aseguró que la oposición debía aprovechar la oportunidad de construir una alternativa.
Desde el oficialismo, el ministro de Exteriores, Gideon Saar, calificó de prematuras las celebraciones opositoras y destacó que el Likud seguía siendo el partido con mayor representación proyectada.
Avigdor Líberman, cuyo partido forma parte del bloque opositor, pidió prudencia y llamó a esperar los resultados definitivos. El dirigente advirtió sobre la importancia de los denominados “sobres dobles”, que incluyen votos emitidos por militares, presos, personas hospitalizadas y otros electores que no pueden sufragar en sus lugares habituales de residencia.
Estas papeletas, que en 2022 rondaron el medio millón, podrían llegar a unas 650.000 en los actuales comicios, según estimaciones de medios israelíes. Su contabilización puede modificar el reparto de escaños en una elección marcada por diferencias estrechas.
¿Cuándo se conocerá al próximo primer ministro?
El escrutinio podría prolongarse hasta el viernes 30 de octubre, mientras que la publicación formal de los resultados está prevista para el 4 de noviembre.
Una vez concluido el proceso, el presidente israelí, Isaac Herzog, deberá consultar con los partidos representados en la Knéset y encargar la formación del Ejecutivo al candidato que considere con mayores posibilidades de reunir una mayoría.
El dirigente designado dispondrá de hasta 42 días para negociar una coalición. Si no logra conformarla, podrán abrirse nuevas oportunidades de negociación o, eventualmente, convocarse otros comicios.
Mientras tanto, Netanyahu podría continuar ejerciendo como primer ministro en funciones.
Las elecciones de este martes son las primeras celebradas desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza, un conflicto que ha dejado decenas de miles de palestinos muertos y ha situado la conducción política y militar de Netanyahu bajo intenso cuestionamiento.
También estuvieron marcadas por el debate sobre el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, la independencia judicial, las relaciones internacionales de Israel y las responsabilidades por los fallos de seguridad que precedieron a los ataques de 2023.