Evito
Todo comenzó con una hemorragia de la madre durante el parto que debió haberle costado la vida a ambos. Sin embargo una curandera indígena aplicó sus pócimas y oraciones devolviéndole el hálito al que sería 47 años más tarde Presidente de la nación boliviana y a su humilde progenitora. Ayer pastor casi analfabeto, vendedor de helados y trompetista, el dirigente de los inquilinos que trabajan el cultivo de la coca, Evo Morales, se transformó en figura planetaria, recibido por reyes, presidentes, ministros y empresarios de las naciones más poderosas y lejanas de la Tierra. Quería ser periodista para recorrer el mundo y estar al tanto de cuanto ocurriere en él. Y recorrió el mundo, sentándose frente a las más altas figuras de la política internacional y rodeado de reporteros que se batían por obtener una foto o una entrevista.
Después de triunfar con una amplia mayoría, Evo Morales se embarcó rumbo a Cuba en donde obtuvo el préstamo de una aeronave civil con tripulación y combustible, para continuar con su gira planetaria. A su vez, en reunión con el líder de la Revolución Cubana, obtuvo un apoyo simbólico a lo que será su gestión y su programa de gobierno. Acto seguido llegó a Venezuela para reunirse con el mandatario Hugo Chávez, quien le facilitó el equipo de guardaespaldas para continuar con su viaje y le brindó todo su apoyo, más que simbólico por el peso económico de Venezuela en la región. Ambos abordaron conversaciones sobre la integración de Bolivia en el proyecto del anillo energético y sobre las pretensiones oceánicas del país altiplánico.
Con el avión de Fidel y el escudo de seguridad de Chávez emprendió vuelo hacia Europa, comenzando su visita en España, país del cual le habían jugado una broma haciéndose pasar los periodistas del equipo COPE de la televisión católica, por el mandatario Rodríguez Zapatero. Esta vez al llegar al despacho del Presidente, preguntó antes de saludar si era el verdadero. El presidente español, invitó al líder de la oposición, Rajoy, de manera a dividir por dos el riesgo mediático de ser el primer líder del mundo desarrollado que estrechó la mano del primer mandatario indígena, y campesino que llegaba a la metrópolis desde las antiguas colonias de Carlos Quinto o Primero, donde nunca se puso el sol. Obtuvo Morales una ayuda financiera para su país de 40.000 millones de euros y la condonación de una parte significativa de la deuda externa boliviana además de varias promesas de ayuda agrícola. Todo esto a cambio de un marco jurídico para la inversión extranjera y alguna pequeña promesa de protección de los intereses de la española Repsol-YPF que opera en la industria gasífera boliviana, la Red Eléctrica Española, los Bancos Santander y BBVA, la Editorial Santillana y la sanitaria Iberdrola. El visitante agradeció los gestos españoles y bajo, su chompa de alpaca, aseguró que su gobierno buscaba socios y no patrones, dejando un ligero gusto amargo a hoja altiplánica en los paladares de quienes lo escucharon.
Durante su visita a España recibió invitación directa del presidente iraní Mahnoud Ahmadinejad lo que despertó gran inquietud en la Casa Blanca y en algunas casas de gobierno de la Unión Europea. Finalmente declinó dicha invitación por razones de agenda. En Francia se entrevistó con el Presidente Jacques Chirac, quien intentó las mismas negociaciones que su homologo español; esta vez, en defensa de las petroleras Elf y Antar. En Bélgica fue recibido por Javier Solana, timonel de la diplomacia en la Unión Europea. Solana abogó por la estabilidad económica y la seguridad judicial para las inversiones europeas. Además pronunció serias amenazas en el caso de que Bolivia aumentase la producción de coca.
Fue sin duda en Holanda donde Evo mantuvo lenguaje firme al señalar que la nacionalización de las riquezas petroleras era la clave para la erradicación de la pobreza. A pesar de ello el gobierno holandés decidió mantener su ayuda económica, invocando la necesidad de que lo cambios se hicieran dentro de la paz social y la democracia.
Culminada la visita de los países europeos, Evo Morales agregó dos nuevas escalas en su gira internacional: Sudáfrica y China. Aunque no pudo juntarse con Nelson Mandela, el líder de la lucha contra el Apartheid estaba fuera del país, se reunió con el Presidente Thabo Mbeki. Al término del encuentro declaró en conferencia de prensa que «perdonaba a Estados Unidos» por las humillaciones y acusaciones emitidas contra Bolivia» invitando a la potencia americana al diálogo, agregando que la cultura indígena de América del Sur era una cultura de diálogo. No tardó Thomas Shannon, subsecretario de Estado norteamericano para América latina, en responder aceptando la invitación. En China se refirió a la nación más poblada del mundo como un aliado ideológico de Bolivia e hizo pública la idea de plantear que Bolivia y Perú lleguen a transformarse en un solo país.
De regreso a nuestro continente, visitó a su homólogo brasileño Ignacio Lula da Silva, con quien se entrevistó fundamentalmente alrededor del proyecto del anillo energético y, de la misma manera como lo hiciera en Europa, debió hacer algunas promesas y concesiones al gigante carioca Petrobras, industria gasífera que también opera en el altiplano boliviano. Ya en su tierra natal, Evito vistió nuevamente con la chompa de alpaca y se preparó para la transmisión del mando a la que asistió nuestro presidente Ricardo Lagos, primer mandatario chileno que pisó suelo boliviano en muchos años y a quien, además, concedió una entrevista privada en su modesto domicilio personal.
En el poder, Morales comenzó por bajar su sueldo y el de sus ministros, medida que fue internacionalmente e internamente aplaudida. Además tomó algunas medidas populistas que podrían significar en el corto plazo un incremento en el poder de compra de una población que poco a poco se fue pauperizando con el pasar del siglo XX, las revoluciones y los golpes de Estado.
Evo Morales se enfrenta ahora a una terrible contradicción. Prometió nacionalizaciones en su programa de gobierno férreamente marcado de un tinte nacionalista e indigenista. Pero, al mismo tiempo y, a pesar de la magia y el encanto de su chompa, fue cambiando su discurso a medida que avanzaba en su gira europea y obtuvo la fórmula «queremos socios no patrones» tan cercana al euro socialismo. Gracias a estas concesiones obtuvo parte de los fondos y capitales que necesita para comenzar a gobernar un país con serias dificultades económicas.
Tendrá que encontrar Evito el compromiso, aparentemente inexistente, entre las reformas radicales a las que se comprometió con su pueblo y las garantías que ofreció en España, Francia, Holanda, Bélgica y Brasil. Y esa será la clave del éxito de su gobierno, la correcta dosificación entre un mito revolucionario guevarista, re-encarnado en un campesino cultivador de una hoja mundialmente prohibida y la figura del estadista a la que acaba de tener acceso en el concierto mundial. Si Evito logra conjugar estos ingredientes con pericia y actuar su papel en esta obra para la que, aparentemente, nunca estuvo preparado, tiene una posibilidad de sacar a su país de la sinfonía de golpes de estado y encarrilarlo en una vía de crecimiento y desarrollo en conjunto con los países vecinos, todos con gobiernos neo-socialistas. Pero, para que el telón caiga con aplausos no debe ni puede excederse en alguno de los ingredientes. La justa dosis es el secreto del clímax. Por ahora todos los actores observan al nuevo y controvertido protagonista.
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André Grimblatt Hinzpeter. Analista internacional.
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