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El neoliberalismo

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El neoliberalismo es la ideología política y económica con la cual las grandes empresas transnacionales enfrentaron la crisis mundial de capitalismo que se vivió en los años setenta.



En 1947 se reunieron en la ciudad suiza de Mont-Pelerin empresarios, banqueros, y teóricos del capitalismo que dieron forma a una expresión teórica del capitalismo en su versión mÅ•s extrema. Se estableció allí una institución, una suerte de internacional empresarial, que difundiera mundialmente esta doctrina. Entre los concurrentes se encontraban Milton Friedman, Karl Popper, Ludwig Von Misses y Salvador de Madariaga.



En lo coyuntural estos plantearon una fuerte crítica a los planes sociales con que la socialdemocracia venía dando inicio a la reconstrucción de Europa y articulando lo que luego sería el Estado de bienestar.



Esta expresión extremista del capitalismo sostuvo, y sostiene, al igual que lo hÄ›zo Adam Smith en el siglo XIX que el mercado se regula automáticamente a través de una suerte de mano invisible. Se trataría entonces de que el mercado se desarrolle libremente sin trabas de ninguna especie; por tales se entienden las medidas estatales que fijan precios, sueldos mínimos, condiciones de trabajo, jornadas laborales y la acción de los grupos sociales de presión tales como sindicatos, centros estudiantiles y asociaciones gremiales.



Ya no existirían derechos sociales como la salud, la educación, la vivienda. El Estado debe garantizar sólo la libertad de elegir, que queda supeditada a quienes tengan dinero. Todo es mercancía a disposición de quienes tengan dinero.



La base de todas las libertades sería la libertad económica que estaría por sobre la libertad política, por eso es que en muchas ocasiones, como en Chile, el neoliberalismo se ha instalado a partir de dictaduras.



El Estado no debe tener empresas de ninguna naturaleza, todo debe estar en manos privadas.



El neoliberalismo sostiene que todos los países deben levantar sus barreras aduaneras y dejar su fronteras abiertas para la libre circulación de capitales y mercaderías. EE.UU., que es el principal promotor del neoliberalismo, paradójicamente protege su industria acerera y su agricultura y pone trabas al ingreso de productos chinos, de la India y otros países.



Durante muchos años el capitalismo despreció esta corriente extremista conocida por algunos como la del «capitalismo salvaje» pero una crisis desplazó a la corriente keynesiana y puso a esta ideología en su momento estelar.



En los años setenta el capitalismo a nivel global entró en una severa crisis económica que se desarrollaba a partir de tres situaciones; 1.- El gigantesco aumento de dólares en el mundo, dado que los norteamericanos empezaron a imprimir su moneda sin control alguno como forma de financiar la guerra de Vietnam y los mayores precios del petróleo. Esto fue una verdadera estafa al mundo. Había que llevar esos dólares a algún lugar para evitar que los bancos quebraran, ese es el origen de la deuda externa en América Latina. 2.- La crisis política desatada en el tercer mundo ante la lucha de los pueblos por evitar la continuación del saqueo imperialista a sus economías, lo cual se expresa en Chile mediante la nacionalización del cobre. 3.- Una fuerte caída en la tasa de ganancia en las transnacionales que requerían nuevos mercados donde vender y comprar materias primas más baratas. Esto es lo que en las periferias se nos vendió como ventajas comparativas.



Esa crisis dio origen a la globalización y esta se lleva adelante en la versión extremista del capitalismo conocida como neoliberalismo. En América Latina el neoliberalismo se impuso por medio de crueles dictaduras que causaron miles de detenciones y desapariciones, legiones de exiliados, cientos de campos de concentración, etcÂ…



América Latina se arruinó con esta ideología. Países ricos como Argentina fueron devastados por los capitales transnacionales. De igual manera todos los procesos privatizadores de empresas estatales fueron fuente de gigantescos entramados de corrupción. Durante la dictadura militar chilena los representantes civiles de ésta, muchos de ellos hoy militantes de la UDI, compraron a vil precio empresas estatales con dinero prestado por el Banco del Estado. Y así, de la noche a la mañana, pasaron a ser multimillonarios.



Hasta el día de hoy y también en Chile se viven situaciones tan abusivas como que ciertas empresas transnacionales, sanitarias, concesionarias viales etc., tengan una rentabilidad mínima asegurada por el Estado.



Esta ideología se aplicó bien por la fuerza de las armas o bien por las imposiciones del Fondo Monetario Internacional. Desde 1990 ella forma parte oficial de lo que se da en llamar el Consenso de Washington, es decir el acuerdo entre empresarios y entidades estatales de ese país por imponer esta forma económica y política.



Esto lo expresó con toda claridad política George Bush padre en la conferencia de cooperación europea de 1991 cuando sentenció que sólo había espacio para países con economías de mercado (neoliberales) y democracias representativas y que ellos eran los policías del mundo; de esta doctrina totalitaria son testigos en carne propia, Haití, Somalia, Irak, Afganistán y Yugoslavia, hasta ahora. Esto había sido teorizado por Francis Fukuyama en su texto «El fin de la historia y el último hombre»(1990).



En Chile se ha aplicado el neoliberalismo pero de manera atenuada, pues el Estado no se ha desprendido de Codelco, no ha liberalizado plenamente el mercado de capitales -que transforma las economías en una suerte de casino – y se ha desarrollado un importante gasto en planes sociales.



Pero hay que ser francos y decir que la tentación neoliberal no se encuentra sólo en la derecha, sino que también hay oídos prestos en otras latitudes políticas.



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Roberto Ávila Toledo. Abogado y militante socialista.














  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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