viernes, 19 de octubre de 2018 Actualizado a las 00:18

Autor Imagen

La Polar: pudo evitarse

por 1 febrero, 2012

De haber existido un adecuado sistema de control interno todos los directores que hoy son cuestionados hubiesen accedido a información relevante en forma oportuna sin tener que depender de la administración, de un comité de directores o del presidente del Directorio, cuestión que les habría permitido cumplir con su labor y con sus obligaciones legales salvando con ello su responsabilidad, prestigio profesional y reputación.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Hoy todos quienes pasaron por los directorios de La Polar, farmacias, asociaciones de productores de pollos y ahora, supermercados, están en entredicho. Han sido fuertemente cuestionados en su actuar profesional e integridad debido a las acusaciones de irregularidades cometidas al interior de esas compañías. Pareciera ser irrelevante si estuvieron al tanto de las decisiones erróneas adoptadas a alto nivel o incluso por algún mando medio, si sabían que determinada decisión estaba reñida con la ley o las buenas prácticas, o si conocieron o consintieron en colusiones o repactaciones ilegales, el solo hecho de haber formado parte del Directorio de alguna de estas empresa al momento de hacerse públicas las investigaciones o incluso antes de ello, los pone a todos en la incómoda situación de ser cuestionados y criticados.

¿Cómo se pudo haber evitado esta situación? A través de sistemas de control interno que le hubiesen permitido a todos y cada uno de los directores asegurar que las decisiones al interior de la empresa son adoptadas y autorizadas en los niveles que corresponde, que existe una adecuada segregación de funciones y revisiones o conciliaciones periódicas efectuadas por un tercero capacitado e independiente.

De haber existido un adecuado sistema de control interno todos los directores que hoy son cuestionados hubiesen accedido a información relevante en forma oportuna sin tener que depender de la administración, de un comité de directores o del presidente del Directorio, cuestión que les habría permitido cumplir con su labor y con sus obligaciones legales salvando con ello su responsabilidad, prestigio profesional y reputación.

La del director ya no es sólo una figura de reconocimiento que da prestigio. En la actualidad, esta función conlleva obligaciones legales que serán más severas en el futuro si Chile sigue la tendencia mundial (y no hay razón para pensar que no será así). En efecto, la normativa local impone responsabilidad personal a directores por su desempeño como tales y desde 2009, la responsabilidad penal de la empresa. La corriente mundial es ampliar las conductas por las cuales la empresa debe responder civil y penalmente, y con ello, aumenta la responsabilidad de los directores que constituyen el órgano de decisión y voluntad de la misma. Lo anterior cobra mayor relevancia si a eso agregamos que la sociedad está demandando de las autoridades, hoy más que nunca, que fiscalicen efectivamente y sancionen, cuando corresponda, a quien no cumple con la ley.

Un buen sistema de control interno es una de las herramientas más poderosas con las que cuenta el directorio para asegurar la sostenibilidad de la empresa en el tiempo y para dar cuenta del cumplimiento de las obligaciones de lealtad, diligencia y cuidado, salvando así su responsabilidad. Al efecto, vale la pena destacar que la existencia de manuales de procedimiento y códigos de conducta al interior de la empresa, si bien es un paso necesario para verbalizar la forma en que una empresa hace negocios, no es suficiente. Lo que realmente importa es la ejecución de esas disposiciones, de lo contrario, no pasa de ser una simple declaración de intenciones.

Debe existir al interior de la empresa alguien que asuma la función de control interno que informe periódicamente a la totalidad del directorio acerca de la existencia, suficiencia y resultados de las actividades de control y monitoreo. Debe implementarse un modelo de control integrado, ajustado a las características de cada negocio, que cubra distintos aspectos de la operación cuyo objetivo sea en definitiva gestionar el riesgo y prevenir la toma de decisiones o la realización de actividades, permanentes o esporádicas, reñidas con la ley y las buenas prácticas. Esta función, que puede ser la figura de un Controller, Contralor, Auditoría Interna u otra, debe contar con independencia, autonomía y capacidad de imponerse de los detalles del negocio y su funcionamiento que estime convenientes. De esta forma, todos y cada uno de los directores tendrá acceso a información completa e independiente que les permita tener una visión clara de lo que sucede en el día a día de la empresa y, en base a eso, opinar, decidir y actuar.

Para asegurar su vigencia y efectividad los sistemas de control interno deben ser evaluados periódicamente o cuando ocurra algún cambio relevante, como una fusión o la apertura de una nueva línea de negocio. Las revisiones deben ser hechas internamente incorporando en la discusión a distintos niveles de la estructura y, al mismo, tiempo deben ser permanentemente testeados por entidades externas independientes y capacitadas.

De haber existido un adecuado sistema de control interno todos los directores que hoy son cuestionados hubiesen accedido a información relevante en forma oportuna sin tener que depender de la administración, de un comité de directores o del presidente del Directorio, cuestión que les habría permitido cumplir con su labor y con sus obligaciones legales salvando con ello su responsabilidad, prestigio profesional y reputación.

Claves

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV