¿Qué es el Escudo de las Américas?
En este nuevo capítulo de “Mirada Internacional”, el excanciller Ignacio Walker analiza el verdadero sentido y alcance del Escudo de las Américas.
El 7 de marzo, en Florida, Donald Trump convocó a 12 presidentes amigos de América Latina –entre ellos, Bukele, Milei y Kast como Presidente electo de Chile, sin México, Brasil, Uruguay ni Colombia– para lanzar el Escudo de las Américas, cuyo objetivo aparente era combatir los cárteles y el narcotráfico.
Sin embargo, el acuerdo se llama formalmente “Defendiendo la soberanía hemisférica”, y en el comunicado del Departamento de Estado con los 15 países que lo aprobaron no se habla de la soberanía de los Estados sino de la “soberanía hemisférica”, denominación que EE.UU. usa para referirse al hemisferio occidental desde Canadá hasta Chile y Argentina.
El comunicado detalla acciones en economía, seguridad y cooperación multilateral que van mucho más allá de la “coordinación de información” que Kast declaró desde Nueva York: menciona el “investment screening” sobre inversiones en América Latina, “minerales críticos”, “infraestructura digital confiable” (entiéndase el cable submarino), todas referencias a China y nada que ver con los cárteles.
Junto con el Escudo está la “Coalición de las Américas”, y el 7 de marzo también se reunieron los ministros de Defensa, con Fernando Barros por Chile bajo el liderazgo de Pete Hegseth. Trump habló de “utilizar una fuerza militar letal” y del “poder de nuestros ejércitos” contra los carteles. Dos semanas después, se inauguraron ejercicios militares en Ecuador con Estados Unidos; Ecuador otorgó inmunidad a los soldados estadounidenses; y Colombia y Guatemala pidieron extenderlos.
En la ONU, Trump comparó los carteles con el ISIS y dijo que sus integrantes podrían ser detenidos, exiliados o ejecutados; en el último año, 231 personas han sido ejecutadas y 69 embarcaciones destruidas por fuerzas estadounidenses, hechos que constituyen “ejecuciones sumarias” y, según la ONU, “crímenes de lesa humanidad”.
La declaración invoca el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca de 1947, que terminó derribando gobiernos y apoyando dictaduras de derecha, y la Estrategia de Seguridad Nacional presentada como el “corolario Trump” a la Doctrina Monroe, ahora dirigida contra China. El riesgo de escalamiento militar es el principal peligro, y el contexto habla de una acción de Estados Unidos para consolidar su hegemonía o “dominación” en el hemisferio occidental, término usado por JD Vance.
Chile debe defender los principios e intereses permanentes de su política exterior, lo que significa defender su autonomía, soberanía y dignidad, que no es ni debe ser, como dijo Barros, el patio trasero de nadie.
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