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Empleo femenino: crecer no es suficiente

por 13 febrero, 2012

Las mujeres son las que muestran los mayores grados de informalidad, lo cual no muestra señales de revertirse prontamente. Por el contrario, mientras en conjunto la ocupación femenina aumentó 7% (cifras promedio) respecto a 2011, el empleo por cuenta propia creció más de 13% y el servicio doméstico lo hizo 8%. Ello requiere particular atención, ya que se trata de ocupaciones des-reguladas y, en la práctica, precarias.
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La participación laboral femenina aumentó cerca de tres puntos porcentuales en los últimos dos años. Ese aumento -que ajusta el cambio de encuestas de 2010- debe celebrarse: implica autonomía económica para más mujeres y un aporte importante al combate a la pobreza.

Dos fenómenos, al menos, pueden citarse para explicar este desempeño. Primero, el dinamismo económico –expansión cercana a 6% en 2011– ha impulsado el empleo, no siendo las mujeres la excepción. Segundo, en las últimas décadas, la mayor escolaridad de ellas, en conjunto con cambios culturales, ha determinado un sostenido crecimiento. Acordado que la participación va a seguir aumentando, ¿qué fenómenos generan preocupación? Calidad, brecha salarial y diferencias en los patrones de desempleo.

Las mujeres son las que muestran los mayores grados de informalidad, lo cual no muestra señales de revertirse prontamente. Por el contrario, mientras en conjunto la ocupación femenina aumentó 7% (cifras promedio) respecto a 2011, el empleo por cuenta propia creció más de 13% y el servicio doméstico lo hizo 8%. Ello requiere particular atención, ya que se trata de ocupaciones des-reguladas y, en la práctica, precarias.

Las mujeres son las que muestran los mayores grados de informalidad, lo cual no muestra señales de revertirse prontamente. Por el contrario, mientras en conjunto la ocupación femenina aumentó 7% (cifras promedio) respecto a 2011, el empleo por cuenta propia creció más de 13% y el servicio doméstico lo hizo 8%. Ello requiere particular atención, ya que se trata de ocupaciones des-reguladas y, en la práctica, precarias.

En relación a la brecha salarial, la Encuesta Suplementaria de Ingresos refleja que las diferencias entre hombres y mujeres son muy altas (superiores a 30%), crecen con el aumento del nivel educativo de las personas, y se detectan en todos los grupos ocupacionales, sectores y categorías laborales.

Por otra parte, las cifras de desempleo muestran una realidad preocupante. Los problemas se acentúan en el caso de las mujeres en edad fértil, cuando la tasa de desocupación femenina se vuelve cuatro puntos más alta que la masculina.

¿Qué hacer? Retirar la carga que impone sobre las mujeres el Sistema de Protección de la Maternidad. Se avanzará en esta línea solamente cuando también los hombres adquieran derechos vinculados a la paternidad. El posnatal parental muestra que pasos simbólicos, como la posibilidad de traspasar semanas al padre, no generan cambios reales (en menos del 1% de los permisos se ha solicitado traspaso). A través de un proyecto de ley se propondrá cambiar el artículo 203 del Código de Trabajo (establece pago de sala cuna en el caso de empresas con 20 o más trabajadoras); para generar progresos tangibles, el nuevo sistema debe dar derecho a los hombres.

Ratificar el Convenio 189 de la OIT y enviar un proyecto de ley al Congreso que equipare las jornadas de las trabajadoras de casa particular con las de las demás. Ellas son el 12% de las ocupadas y la extensión de sus jornadas se constituye como una traba en materia de calidad del empleo.

Continuar con la reestructura del Sence a efectos de abarcar a una proporción mayor de mujeres vulnerables. Las desocupadas, las inactivas y las trabajadoras informales de los primeros quintiles requieren acceder a programas de capacitación de calidad que efectivamente mejoren su empleabilidad.

Implementar un subsidio al empleo femenino que cuente con el mismo diseño que el subsidio al empleo joven. Si bien éste está previsto en el proyecto de Ingreso Ético Familiar, se establece solamente por dos años y con un cupo de 100 mil beneficiarias.

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