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La falta de conducción política del gobierno en el "Conflicto Mapuche"

por 29 abril, 2012

Un gobierno que no dialoga, no construye democracia, no contribuye a crear confianza entre los ciudadanos y las instituciones; puede llevar al país a situaciones lamentables para el desarrollo de una sociedad madura fundada en el respeto por los derechos.
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Uno de los déficits fundamentales del Gobierno es su falta de conducción frente a las demandas sociales. Las encuestas lo corroboran castigando duramente al equipo político y al propio Presidente. Frente a la existencia de conflictos su respuesta es siempre la misma: “Lo estamos haciendo bien”, o bien, culpar a los gobiernos anteriores.

Al mal llamado “Conflicto mapuche” el Gobierno lo aborda desde una concepción conservadora y economicista. La idea de que “con plata se compran huevos”, argumento del Intendente de La Araucanía para acallar e invisibilizar los reclamos legítimos del pueblo mapuche, crea una situación de mayor complejidad en la región.

La mayoría de los ciudadanos está en contra de que ante cualquier expresión de demanda mapuche, la primera respuesta gubernamental sea represión, amenazas vociferantes y culpar a los de “radicales”. Acusar la presencia de extranjeros o de chilenos que “no son mapuche” de cultivar la violencia sin denunciarlo a la justicia, ha llevado al Fiscal Nacional a exigir al Intendente la presentación de pruebas. La participación solidaria en apoyo de las demandas mapuche, demuestra que ésta materia si importa a la mayoría de este país. Nadie tiene el derecho a pensar que esta solidaridad es ilegítima e ilegal.

Un gobierno que no dialoga, no construye democracia, no contribuye a crear confianza entre los ciudadanos y las instituciones; puede llevar al país a situaciones lamentables para el desarrollo de una sociedad madura fundada en el respeto por los derechos.

Esta maniobra le ha estallado en las manos en cada una de las movilizaciones. Ha pasado en el tratamiento a la huelga de hambre, los arrestos domiciliarios de dirigentes sin razón convincente, y ahora acusaciones y relatos sin fundamento y/o contradictorios en el lamentable y repudiable asesinato del Carabinero Albornoz, lo demuestran. Todo crimen hay que investigarlo y castigarlo con toda la fuerza de la ley como lo expresó el General Director de Carabineros. Pero la misma fuerza y actitud se habría esperado de la Dirección de Carabineros cuando Mendoza Collío murió baleado -por la espalda- por Carabineros.

De otra parte, la actuación del Ministerio Público y los Fiscales en La Araucanía, merecen una revisión desde el punto de su actuación histórica en esta materia. Ellos no cuentan con la confianza de los ciudadanos y menos del pueblo mapuche.

Un Gobierno que no dialoga, no construye democracia, no contribuye a crear confianza entre los ciudadanos y las instituciones; puede llevar al país a situaciones lamentables para el desarrollo de una sociedad madura fundada en el respeto por los derechos.

La reivindicación mapuche es legítima. No piden nada más que el respeto por los tratados internacionales suscritos por el Estado de Chile. Ésta, por lo demás, cuenta con apoyo de la mayoría ciudadana, como lo demuestra la encuesta publicada por la UDP, cuyos resultados indican que la sociedad reconoce la discriminación hacia el pueblo mapuche y aprueban el reconocimiento constitucional de sus derechos (90,6%), y aceptan (77%) la ley de cuotas para su representación en el Congreso.

Chile requiere una conducción política que responda a lo que la ciudadanía demanda respecto del tratamiento a nuestros pueblos originarios.

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