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Dueños del Odio, Dueños del País

por 19 julio, 2012

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Como la FIFA no sabe lo que sucede en Chile, y cree que éste es un país libre, no puede entender la resistencia local a que se juegue un partido clasificatorio del próximo mundial el 11 de septiembre. No lo puede entender, porque no sabe que los chienos no somos libres ni autodeterminados, pues los verdaderos dueños del país son los titulares del odio universal: los marxistas leninistas de ayer ("renovados") y de hoy (comunistas, compañeros de ruta y tontos útiles).

Ellos tienen el poder de impedir que en Chile se viva normalmente cada 11 de septiembre, porque ejercen la violencia contra quienes intenten hacerlo. Acá no se puede exhibir un documental o presentar un libro que moleste al marxismo leninismo, porque éste agrede a quienes concurran al acto. Antes, acá ni siquiera se pudo hacer funcionar una democracia pasablemente ordenada en los años previos a 1973, porque el marxismo leninismo se propuso derrotarla por las armas, intención que los comunistas mantenían en discreta reserva y los socialistas, que siempre han tenido menos autocontrol, proclamaban a voz en cuello en sus congresos partidarios de 1965, 1967, 1969 y 1971.

El marxismo leninismo declaró la guerra, pero la perdió, qué duda cabe. Sin embargo, ganó la posguerra y por eso hoy es dueño del país. Se han requerido, por cierto, muchas complicidades, cobardías, traiciones, deserciones, arrepentimientos, vueltas de chaqueta y vaivenes de los demás sectores para entregarle ese control, pero al cabo lo ha obtenido de manera tan cabal que ni siquiera se puede jugar un partido internacional de fútbol en la fecha en la cual lo prohíben los dueños del odio.

Cuando en Chile no existía el marismo leninismo, el odio no echaba nunca raíces, ni siquiera tras los enfrentamientos más enconados. Tuvimos varias revoluciones, tras las cuales el país se reconcilió, porque el odio no había echado raíces, como ahora. En la de 1891 murieron más de tres veces más chilenos que en la de 1973-90, pero en un par de años el país se reconcilió, dictando todas las amnistías necesarias, hasta respecto de las peores matanzas de civiles, como la de Lo Cañas, con tal de que los chilenos se reencontraran. Y lo hicieron.

Pero los dueños del odio después aparecieron en la escena nacional y por eso éste ya no muere nunca. Por más que se hagan falsas escenificaciones, como la Comisión de Verdad y Reconciliación, que no trajo ni la una ni la otra, sino al contrario, atizó los odios. Y por eso vivimos cada día nuevos paroxismos de odio, provocados por los titulares de él, los que declararon la guerra en que fueron derrotados pero en cuya posguerra han resultado triunfadores.

Hoy el odio revive en el proceso por la muerte del general Bachelet, un marxista leninista enfermo del corazón que jugó un partido de básquetbol contraindicado para su condición, a raíz de lo cual murió, pero cuyo supuesto e inexistente "asesinato por torturas" se esgrime ante la opinión pública para atizar el odio. Ya los administradores de éste se han apoderado del Poder Judicial, consagrando las doctrinas más descabelladas con tal de eternizar la venganza contra sus vencedores. Han logrado dominar el Instituto Médico Legal, a la cabeza del cual hay un "militante del partido MIR", para emplear sus propias palabras (se las oí en CNN el año pasado) que se ha arreeglado para dictaminar que un cadáver enterrado hace 38 años, del general Bachelet muerto de un ataque al corazón tras jugar básquetbol ¡tiene signos de haber muerto a raíz de torturas! Pero como el mirista no puede controlarlo todo, hoy los especialistas del Instituto han dictaminado que no pueden precisar la muerte de un niño, ocurrida en Laguna Verde hace dos días. ¡Pueden detectar la causa de la muerte en restos enterrados por 38 años y no lo pueden hacer en el cuerpo de un niño fallecido hace un par de días! Es que este último caso no sirve para atizar el odio.

El director del Instituto Médico Legal es funcionario de la confianza del Presidente de la República, lo que sirve para ratificar hasta qué grado el Ejecutivo es, también, una marioneta de los dueños del odio.

Unos pocos demócratas han ideado una herramienta mínima para despertar al país del letargo y oponerse a la amenaza de los dueños del odio: el Plan Ahora, para anular las listas de concejales en la elección del 28 de octubre. En un país que sólo se mueve al compás de las amenazas, sólo una pequeña, modesta y pacífica, de quienes defienden a las principales víctimas del odio, los uniformados que transitoriamente nos salvaron de él, hoy "caidos tras las líneas enemigas", cobardemente abandonados por sus camaradas activos, olvidados por quienes lo salvaron todo o contruyeron fortunas gracias a la libertad que ellos salvaron; apuñalados por tantos olvidadizos, tránsfugas, malagradecidos y "arrepentidos".

Sólo una pequeña salva, una señal, pero a la vez una esperanza de que el país pueda liberarse del yugo que hoy le han impuesto los dueños del odio y que impide nuestra reconciliación.

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