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La verdadera naturaleza del "Chavismo"

por 18 octubre, 2012

La verdadera naturaleza del
Como señala Enrique Krauze en su libro El Poder y el Delirio, “Chávez no pertenece al árbol de la genealogía marxista ni socialista sino a otro árbol que no ve la historia en términos de lucha de clases sociales o de masas sino de héroes que guían al ‘pueblo’ y supuestamente lo encarnan y redimen: el árbol del fascismo”.
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Se suele decir que el gobierno de Hugo Chávez es de izquierda. El “nuevo socialismo del siglo XXI”, dicen otros. Sin embargo, en los hechos, se puede apreciar un sustento ideológico un tanto distinto.

A Hugo Chávez no lo mueve la lucha de clases o el progresismo social. Lo que el Teniente Coronel Hugo Chávez siempre soñó (desde su primer intento de golpe de Estado, en 1992) fue una revolución de militares para el pueblo. Así de simple y así de fuerte.

Por eso es que al asumir el gobierno en febrero de 1999, anunciaba que su triunfo no era sólo la llegada de un nuevo gobierno, sino que era una verdadera “redención”, una “resurrección de la patria”. Así, su primera preocupación no eran los pobres, los marginados, las minorías, sino que “La Patria”.

Esta supuesta resurrección de la patria necesitaba, a su vez, de herramientas para abrirse paso en la sociedad venezolana y que sirvieran de sustento al régimen.

A Hugo Chávez no lo mueve la lucha de clases o el progresismo social. Lo que el Teniente Coronel Hugo Chávez siempre soñó (desde su primer intento de golpe de Estado, en 1992) fue una revolución de militares para el pueblo. Así de simple y así de fuerte.

¿Cuál es la herramienta que siempre han utilizado los líderes como Chávez? Primero, la construcción de una nueva verdad histórica acorde con los objetivos de esa redención.

Por eso es que el Teniente Coronel Hugo Chávez ha potenciando el culto a Bolívar, como verdadero Cristo de Venezuela, y se ha colocado él mismo como el sumo sacerdote de este nuevo culto.

La segunda herramienta habitual de este tipo de regímenes es la exaltación a la figura del caudillo, convirtiéndolo en un líder casi divino, lo que se conoce como “el culto al líder”, que junto a la veneración de los símbolos, los mitos y la historia oficial, le permiten gobernar a través del delirio de sus partidarios y del temor de sus adversarios.

La tercera herramienta necesaria, y en la cual el “chavismo” ha dado cátedra, es la polarización de la sociedad, dividiendo a sus ciudadanos en buenos y malos, en patriotas o vendepatrias, ellos o nosotros.

Así, la construcción de un verdadero “enemigo teológico” permite el uso de la cuarta herramienta tradicional en los regímenes como los de Hugo Chávez: la violencia política.

Si a lo anterior sumamos un trabajo sostenido de desprestigio de las instituciones propias de la democracia en favor de la supuesta “voz del pueblo”, tribunales de justicia sin independencia, y parlamentos que no sirven de contrapeso a la autoridad presidencial, tenemos los hechos esenciales que describen el régimen de Hugo Chávez en Venezuela.

Como señala Enrique Krauze en su libro El Poder y el Delirio, “Chávez no pertenece al árbol de la genealogía marxista ni socialista sino a otro árbol que no ve la historia en términos de lucha de clases sociales o de masas sino de héroes que guían al ‘pueblo’ y supuestamente lo encarnan y redimen: el árbol del FASCISMO”.

Por eso es que no deja de sorprender que un ex militar golpista, con un gobierno de rasgos fascistas, sea el gurú a seguir de tantos connotados dirigentes de la izquierda chilena. Parece que al menos para un sector de la izquierda chilena, el "compañero" y el "camarada" pueden trabajar juntos.

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