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La errada decisión energética del gobierno

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Sergio Montenegro
Por : Sergio Montenegro Profesor de Derecho Ambiental de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.
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Esos mismos estudios están demostrando que felizmente Chile está desacoplando su crecimiento económico (no más allá de un 4–4.5 % ) de la demanda de energía. Si a ello se agregara una efectiva política y medidas concretas de eficiencia energética y de ahorro de energía, queda totalmente descartado un “peligro” de déficit en energía. Hacia 2025 las ERNC más EE podrían aportar hasta un 35 % de la demanda energética.


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En estas últimas semanas, se ha abierto discusión pública en diversos medios de prensa sobre la abrupta decisión del Gobierno, informada por el Ministro de Energía, en orden a no mantener el compromiso de que las energías renovables no convencionales (ERNC) aporten un 20 % en la matriz energética hacia el 2020, decisión justificada como “realista”, que “quita presión al sistema” y permite “abordar de manera integral el grave déficit energético “que el país podría enfrentar en pocos años más, reiterando, una vez más, el mito de que las tecnologías asociadas a estas nuevas fuentes energéticas son aún de “alto costo”.

Tales enunciados y fundamentos merecen algunas críticas. Desde luego, implica renunciar a la meta del 20/20 anunciada por el Presidente de la República al inicio de su mandato, contenida también en el estudio elaborado por el Comité Asesor Presidencial para Energía y reiterada en el Mensaje del 21 de mayo pasado. Como medida parcial, no contribuye al abordaje de “manera integral” al grave déficit energético para los años futuros. La única forma de un tratamiento integral a este problema es la definición de una política de Estado, discutida y consensuada por todos los sectores de la sociedad nacional, que contenga una real diversificación de la matriz energética, mejorando la sustentabilidad del desarrollo del sector con una perspectiva de largo plazo.

Se insiste, además, en dos mitos, reiterados en este último tiempo. En primer lugar el “alto costo” de las ERNC, lo que no es efectivo ya que datos internacionales y estudios en la materia (R.Román, S.Hall, Bloomberg New Energy Finance, Valgesta Consult, y otros) están demostrando que las energías solar y eólica son cada vez más competitivas frente a fuentes tradicionales (reducción de hasta 40% sobre costos de año 2000). Y en segundo lugar, que se enfrente una grave crisis energética en “pocos años más” está absolutamente descartada, ya que a los 16.900 MW disponibles deben agregarse unos 17.000 MW de proyectos aprobados y sin construir desde 1994 a la fecha, otros 13.000 MW en igual condición desde 2008 a la fecha y 6.000 MW en actual evaluación ambiental (según cifras del SEA, Ministerio de Energía y de la CNE ). Estos proyectos suman 51.000 MW, duplicando la actual oferta energética, lo que, además, haría casi innecesarios proyectos como Hidroaysén y Castilla.

Esos mismos estudios están demostrando que felizmente Chile está desacoplando su crecimiento económico (no más allá de un 4–4.5 % ) de la demanda de energía. Si a ello se agregara una efectiva política y medidas concretas de eficiencia energética y de ahorro de energía, queda totalmente descartado un “peligro” de déficit en energía. Hacia 2025 las ERNC más EE podrían aportar hasta un 35 % de la demanda energética.

En consecuencia, no solo es razonable sino necesario mantener la meta del 20/20, aprovechando que el proyecto de ley sobre la materia se encuentra aún en trámite legislativo.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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