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De la congestión al tráfico fluido en las ciudades

por 8 diciembre, 2012

El fundamento de la gratuidad del transporte público es que el que congestiona, o el que contamina, paga. De este modo, el transporte colectivo debe tener un costo infinitamente inferior al privado.
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Debo llevar unos 10 años arriba de la bicicleta, incluso compré una doble con la que llevo a mi hijo menor al colegio, de la casa al centro, donde soy abogado, debe haber unos 7 km. Si fueran dos o más los niños, claro, se pondría un poco más difícil la cosa, pero Santiago es una ciudad adecuada para trasladarse en este medio.

De todos modos, de vez en cuando, debo bajarme de la bici y tomar el auto. Esto es cuando andamos de a tres o más, o cuando debemos desplazarnos más de siete kilómetros desde la casa y el transporte público no es adecuado.

La verdad es que no veo en el uso de los autos un pecado, pero creo que debe aumentarse la recaudación pública que desincentive el abuso en el uso de los autos.

El fundamento de la gratuidad del transporte público es que el que congestiona, o el que contamina, paga. De este modo, el transporte colectivo debe tener un costo infinitamente inferior al privado.

Es un hecho comprobado que el aumento en el número de vehículos, aumenta exponencialmente la congestión y por el contrario, la reducción de la cantidad de vehículos, reduce también de manera casi geométrica la congestión (http://www.ted.com/talks/jonas_eliasson_how_to_solve_traffic_jams.html).

Pienso que para el uso de las calles donde normalmente hay congestión, debería existir una tarificación que implique un cobro, no necesariamente alto, pero que por lo menos esté en la mente de los usuarios de autos, a objeto de realizar en estos, sólo los movimientos que efectivamente requieran, pudiendo, para el resto de los desplazamientos utilizar ya sea las bicicletas o el transporte público, el que creo, a su vez, debería ser gratuito, o muy cerca de la gratuidad.

El fundamento de la gratuidad del transporte público es que el que congestiona, o el que contamina, paga. De este modo, el transporte colectivo debe tener un costo infinitamente inferior al privado.

No veo ningún inconveniente en que una política pública dirigida a mejorar el flujo vehicular, privilegiando el transporte público, sea discriminatoria, ya que este tipo de discriminación contiene un fundamento más que razonable.

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