La Prueba TIMSS y la Verdad
El caso de las informaciones sobre la prueba TIMSS («Trends in International Mathematics and Science Studies») ha vuelto a ponernos a los chilenos en dificultades con la verdad.
Una parte de esa verdad que es preciso rescatar es que Chile ha tenido el coraje de reincorporarse a la prueba internacional TIMSS, de la cual huyen despavoridos todos los gobernantes demagogos del continente. Pues hoy es el único país de América Latina que se atreve a participar en ella… y así le va. Pero es meritorio ese coraje, que la Concertción no tuvo en 2007, año en el cual se marginó «por razones de imagen». («Ella» deberá explicarlo).
Los partidarios del gobierno ponen énfasis en que los estudiantes chilenos mostraron avances en sus puntajes, y eso es verdad. Pero no añaden que esos avances deben ponderarse por dos factores: uno, que corresponden a ocho años y no a cuatro, porque, como recién señalé, Chile se marginó de la prueba TIMSS en 2007; entonces, avanzamos más que otros, pero tuvimos ocho años para hacerlo y ellos sólo cuatro; y, dos, que entre 1999 y 2003 Chile había retrocedido, en vez de avanzar. Es decir, que después de arrojarle unos miles de millones de dólares más a ese tonel sin fondo llamado «Ministerio de Educación», los estudiantes chilenos demostraron en 2003 haber quedado PEOR que cuatro años antes y sin ese gasto adicional. Entonces, parte de la mejoría de 2011 corresponde sólo a recuperación de la pérdida de puntajes entre 1999 y 2003.
Otra parte de la verdad que se ha silenciado (apareció en un solo diario, «El Mercurio») es el lugar que ocupó Chile en la prueba: 37 entre 50 en Matemáticas, cuarto básico; 31 entre 42 en Matemáticas, octavo básico; 34 entre 50 en Ciencias, cuarto básico; y 25 entre 42 en Ciencias, octavo básico. Y estamos aventajando sólo a países africanos y subsaharianos de la parte final del ranking.
Otra parte de la verdad que se ha ocultado cuidadosamente (sólo apareció en «La Segunda») es que los puntajes de la Educación Particular Pagada chilena (520 en Matemáticas), habrían ubicado al país sobre Serbia y Australia, por ejemplo, en cuarto básico; y en octavo básico lo habrían situado sobre Israel y Finlandia, en séptimo lugar.
Y en cuanto a Ciencias, en que los colegios particulares pagados obtuvieron 547 puntos, Chile habría sido séptimo, aventajando a los EE. UU., en cuarto básico; y habría sido sexto, aventajando a Eslovenia y Rusia, en octavo básico.
Con esos aportes a la verdad, que los medios en general no han dado a conocer, preocupados, como lo están, de que el Presidente aparezca con una moto dando el «vamos» al Dakar, los chilenos racionales (¿conoce usted a alguno?) se habrían visto forzados a concluir que la educación chilena daría un enorme salto adelante si pudiera ser privatizada, lo cual sería perfectamente factible si en lugar de darle seis BILLONES (millones de millones) de pesos anuales de los contribuyentes a un monstruo dilapidador llamado Ministerio de Educación, se los dieran a familias medias y pobres para que eligieran el mejor colegio particular pagado para sus hijos.
Ciertamente, esos colegios, en un clima de competencia y eficiencia, con métodos y programas innovadores, no mantendrían a la caterva de profesores comunistas que hoy enseñan huelga y lucha de clases en vez de las cuatro operaciones y los elementos científicos básicos y que lanzan a los imberbes a las calles a agredir, destrozar y repetir consignas falsas.