Cosas en que Nos Entretenemos los Chilenos
A la excelente idea del músico Acario Cotapos, de los años ’40 («¿por qué no les vendemos el país a los norteamericanos y nos compramos algo más chiquitito y más cerca de París?») se añadió en los años ’60 otra no menos brillante. Creo que fue del abogado y pensador Manolo Montt, y rezaba más o menos así: «¿Por qué no les vendemos el país a los norteamericanos o los japoneses, para que lo hagan producir, y nosotros nos dedicamos a la política, que es lo que más nos gusta?»
Parece que en este momento hemos llegado casi a cumplir este segundo ideal: por una parte está el país real, con mucha inversión nacional y extranjera produciendo cosas útiles, y por la otra estamos los chilenos enfrascados y ensimismados en el quehacer que más nos agrada, que es el de la política, que no produce nada útil pero nos entretiene muchísimo. Este año que viene, 2013, va a ser de febril politización con la introducción de las primarias, éxtasis de politización que va a consumir todas las energías de los chilenos propiamente tales, es decir, de los que viven de los productores de cosas útiles y sólo piensan en la política.
Las primarias van a politizar el año hasta la exacerbación, pero son absolutamente innecesarias, porque para elegir presidente y parlamentarios bastan las elecciones ordinarias. Si se consagrara la libertad para presentar candidaturas y se eliminaran los privilegios de que gozan los partidos no habría ninguna necesidad de pasarnos todo el año en elecciones, como va a ser, porque ya en enero vienen las primeras primarias y el resto del año el sector no-productivo, es decir, el de la política, no se detendrá más hasta 2014.
Será un año en que casi toda la atención, los titulares de los diarios, las radios y las pantallas de la televisión estarán monopolizados por los dimes y diretes, las encuestas, la publicidad, las acusaciones mutuas y las defensas dolidas, los conflictos entre los partidos de gobierno y oposición y dentro de ellos, las renuncias con y sin elástico, en un maremágnum ruidoso que no añadirá absolutamente nada al PIB, como no sea alentar gastos inútiles en publicidad y propaganda periodística, radial y televisiva que serán sólo eso, gasto, pues si los respectivos recursos fueran asignados a cosas que realmente necesita la gente serían mucho más productivos y útiles. Y todo esto con un enorme costo fiscal, porque los políticos se han ido arreglando para que el erario pague por su hobby y ahora les da plata a los partidos y candidatos por competir en elecciones y financia hasta las primarias.
La opinión pública tiene un juicio formado sobre todo esto y eso explica que en las encuestas las evaluaciones de las diferentes instituciones nacionales revelen a los partidos como las peor evaluadas de todas.
Y ello con el perjuicio adicional derivado de que las primarias se prestan para desvirtuar la expresión de la voluntad ciudadana. Porque, por ejemplo, yo, que no soy de la Concertación ni de la DC, podría perfectamente asilarme en el derecho que me da la ley de primarias y votar en las que hagan la Concertación y la DC, pero no para contribuir a una sana democracia, sino para votar por EL PEOR de sus candidatos, con el fin de favorecer al de mi sector. Siempre recuerdo cuando Michelle Bachelet, tras haber ganado la primera vuelta en 2005, expresó: «Muchos partidarios míos me dijeron que habían votado por Sebastián Piñera, para impedir que Joaquín Lavín pasara a segunda vuelta». Y, efectivamente, el propósito de los enemigos de la derecha se cumplió y pasó por estrecho margen el más izquierdista de sus candidatos a segunda vuelta. Esta desnaturalización del sufragio la vamos a ver multiplicada en el curso de este año. Y como todos sabemos que los hijos de las tinieblas son mucho más proactivos que los hijos de la luz (como se comprobó en Providencia el 28 de octubre, por ejemplo), quizás con qué sorpresas nos vamos a encontrar.
Entonces, si bien el paroxismo electoralista realmente no aporta nada al bienestar de los chilenos, por lo menos nos da la certeza de que en 2013 nos vamos a entretener harto.