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Pobreza y empleo: no descartemos la evidencia

por 29 agosto, 2013

Para terminar con la pobreza es urgente aumentar el empleo de las personas más vulnerables, reducir la precariedad de sus empleos y profundizar los incentivos al trabajo formal. La tesis, aunque sea vieja, es cada vez más cierta y goza de buena salud. Esto, a pesar de lo que quieran hacernos creer.
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En estas líneas intentaremos despejar potenciales errores de una entrevista a Michelle Bachelet en la que señaló literalmente: “Ha habido generación de empleo, pero qué tipo de empleo, y lo que es peor, que la vieja tesis de que el empleo te saca de la pobreza, no es cierta: Hay gente que está empleada y sigue siendo tan pobre como antes”.

    ¿Qué tipo de empleo?

Es de suponer que cuando Bachelet dice “…pero qué tipo de empleo…”, se refiere a la precariedad de éste. La verdad es que la evidencia señala que no sólo se han generado más empleos, además éstos son cada vez menos precarios.

De acuerdo a los análisis publicados por Horizontal, la precariedad medida como el porcentaje de empleos que no reciben cotizaciones previsionales o de salud, no tienen contrato o no reciben ni entregan comprobantes por su trabajo, ha disminuido sostenidamente en el último tiempo. En efecto, en la primera medición de precariedad, del trimestre ene-mar de 2010, el 18,2% de los empleos era precario. Un año después disminuyó a 16,7% y, al siguiente, bajó a 15,6%. En la última medición, realizada en el trimestre nov-ene de 2013, ese porcentaje había caído a 15,3%.

No podemos estar contentos con estos niveles de precariedad en el empleo. Todavía se puede avanzar más. Sin embargo, al menos esta serie sirve para mostrar que un menor desempleo reduce la precariedad de los puestos de trabajo y no al revés.

Para terminar con la pobreza es urgente aumentar el empleo de las personas más vulnerables, reducir la precariedad de sus empleos y profundizar los incentivos al trabajo formal. La tesis, aunque sea vieja, es cada vez más cierta y goza de buena salud. Esto, a pesar de lo que quieran hacernos creer.

    ¿El empleo te saca de la pobreza? ¿Tan pobres como antes?

Sabemos que la creación de empleo no es el único medio para terminar con la pobreza. Afirmar eso sería un error igual de absurdo que no ayuda en nada, como da a entender la candidata de la Nueva Mayoría.

En el libro “Ingreso Ético Familiar: Innovando en la Lucha Contra la Pobreza”, se muestra que hay diferencias estadísticamente significativas si se compara al 2,8% de los chilenos que corresponden a los hogares en pobreza extrema, con el 2,8% siguiente de los hogares más pobres. En el primer grupo el porcentaje de ocupados y desocupados es de 20% y 14%, mientras que en el segundo grupo esas cifras alcanzan a 32% y 10%.

Asimismo, se simulan diversos ejercicios realistas para mostrar que gracias al empleo la pobreza extrema podría reducirse de 2,8% a 1,8%. Un argumento similar es el que sostiene el ex ministro de Hacienda de la candidata, Andrés Velasco, en el libro “Contra la Desigualdad”, en el que dicho sea de paso, es ella quien escribe el prólogo.

Pero el problema de la pobreza es mucho más complejo que la falta de ingresos. Por eso cabe destacar que aquéllos que encuentran trabajo también son menos pobres en otras dimensiones, como la autoestima y la valoración personal. Como muestra, reproducimos una cita de una mujer de escasos recursos entrevistada en el libro “Voces de la Pobreza”, publicado por la Fundación para la Superación de la Pobreza: “Tú tienes que buscar una solución de raíz, que te busquen un trabajo, que te ayuden en eso, que tú puedas sobrevivir para ti y tu hijo y no dependiendo de todos los años de marzo, a eso yo voy. No es tanto que la ayuden a una en dinero si no en una oportunidad, porque una no está buscando que la mantengan toda la vida…”.

En definitiva, para terminar con la pobreza es urgente aumentar el empleo de las personas más vulnerables, reducir la precariedad de sus empleos y profundizar los incentivos al trabajo formal. La tesis, aunque sea vieja, es cada vez más cierta y goza de buena salud. Esto, a pesar de lo que quieran hacernos creer.

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