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Francia y el debate por la calidad de la educación en Chile

por 25 agosto, 2014

Aunque los propios franceses viven siempre debatiendo su propio sistema, su historia educacional, exhibe algunos buenos resultados con principios y acciones prácticas que constituyen, al menos, un “menú” de experiencias del que nuestro país puede elegir o rechazar lo que quiera.
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Los éxitos educacionales de Francia no son copiables.

Pero la experiencia internacional comparada es un dato que enriquece el debate de la Reforma, y lo expresan el debate y las autoridades en Chile.

Aunque los propios franceses viven siempre debatiendo su propio sistema, su historia educacional exhibe algunos buenos resultados con  principios y acciones prácticas que constituyen, al menos, un  “menú” de experiencias del que nuestro país puede elegir o rechazar lo que quiera.

La experiencia francesa, al decir de sus propios expertos consultados, sustenta la calidad de su educación a lo menos en los siguientes aspectos:

 1.-La educación como niveladora social y generadora del sentido de comunidad

2.-Familias, territorios, las Iglesias y el Estado en la participación del proceso educativo.

3.- Reclutamiento de profesores en los sectores populares como factor de ascenso social.

4.-La educación privada bajo contrato y de orientación religiosa, que se beneficia del sistema público.

5.- Sistema de formación de liderazgos de cuadros pedagógicos y administrativos a nivel nacional.

6.- Las instancias de coordinación de la educación pública con representantes empresariales, con la sociedad civil y con el mundo militar.

De estas experiencias, será el gobierno de Chile, las autoridades de la Reforma con la participación de todos los actores sociales y del Parlamento , el que decidirá  cuáles aspectos extranjeros pueden ser insumos útiles a las complejidades particulares de la realidad chilena.

Aunque los propios franceses viven siempre debatiendo su propio sistema, su historia educacional, exhibe algunos buenos resultados con   principios y acciones prácticas  que constituyen, al menos, un  “menú” de experiencias del que nuestro país puede elegir o rechazar lo que quiera.

Escuchando en Francia a especialistas como Auduc, Panazol, Dubet, Blanquert, al rector Bounisseau; a políticos como Kourliansky, al ministro Hamon, al propio Presidente Hollande; a intelectuales como Touraine, Valenzuela, entre otros con quienes nos reunimos, surgen coincidencias y discrepancias que permiten describir algunos detalles de los titulares de las definiciones que recogimos del sistema francés.

1.-La educación como niveladora social y generadora del sentido de comunidad.

La diversidad, estimulada por el sistema, pasa a elemento de cohesión social que identifica a los estudiantes con su propia comunidad y contribuye a generar el sentido de nación (“la educación como principio republicano”). El “Mapa escolar” predetermina en función del lugar de habitación de las familias el establecimiento al cual se asiste, aunque haya flexibilidad. Este sistema permite una homogeneidad de la calidad de la educación para todos los estratos sociales y territorios. La educación es concebida como un elemento compensatorio de las desigualdades sociales. La educación no cambia las reglas de la economía pero interviene. Aquellos profesores que trabajan en establecimientos considerados difíciles son bonificados por el sistema.

2.-Las familias, los territorios, las Iglesias y el Estado participan en el proceso educativo.

Familias, territorios (comunas, regiones), Iglesias, Estado son actores y decidores del proceso educativo.

En todos los niveles de la representación democrática –municipal, regional y nacional– se toman decisiones estratégicas y presupuestarias en relación al mejoramiento de la educación, en función de áreas de competencia definidas. Cada instancia posee un nivel de autonomía suficiente para desenvolverse en su área de competencia.



3.-Reclutamiento de profesores en los sectores populares como factor de ascenso social.

Para Jean Louis Auduc, el sistema público ofrece a los más desfavorecidos la posibilidad de promoción social convirtiéndose en profesores. Ello contribuye a que la profesión docente sea valorizada socialmente. De esta manera, los mejores se transforman en líderes positivos de sus pares sociales. Es una vieja tradición: que en el pasado se aplicó al mundo campesino y actualmente en los suburbios de las grandes ciudades. De esta forma, la educación puede jugar un rol de compensación en relación al déficit de capital social y cultural que tienen las familias de origen inmigrado o de sectores populares y les da a sus hijos la posibilidad de acceder a estudios superiores o formación técnico-profesional. Se trata de construir elites dirigentes en todos los sectores sociales.

4.-La educación privada bajo contrato y de orientación religiosa, es aceptada y se beneficia del sistema público.

Más allá de seguir programas comunes, hay un estatuto de los profesores, un sistema de concursos y de supervisión independiente y paralelo al del sistema general, financiado en gran parte por el Estado. La fuerza del sistema público fuerte es la garantía que asegura estándares de calidad altos y homogéneos, que hace que sea perfectamente compatible con la existencia de proyectos educativos diversos.

5.-Un sistema de formación de liderazgos de cuadros pedagógicos y administrativos a nivel nacional.

Su objetivo es responsabilizar no sólo a profesores sino a los agentes, profesores, directores de escuela, cuadros administrativos o pedagógicos, implicarlos en las reformas e incentivarlos a dejar una posición pasiva. Para esto se hace un esfuerzo de asociar a los cuadros intermedios a las reformas, compartiendo con ellos el sentido de estas. La formación se hace con expertos independientes, investigadores nacionales o extranjeros y no por un grupo de profesores de planta.

6.-Coordinación de la educación pública con representantes empresariales, con la sociedad civil y con el mundo militar.

Estas instancias permiten integrar el proceso educativo a la vida económica, política y cultural del país, y de esta manera favorecer el que cada alumno sea un actor social que participa en la construcción y en la evolución de la sociedad.

Reformar la educación es siempre una gran discusión en todas partes del mundo. La firme serenidad de la Presidenta Bachelet refleja esa comprensión que ella ha señalado levantando la mirada hacia el porvenir y no a la trinchera. Así lo confirman el Ministro Eyzaguirre y su equipo cuando convocan a la participación paciente y reflexiva del proceso.

La primera lección que recogemos de la experiencia internacional comparada es que las reformas educacionales son en todas partes del planeta, tal como la ha declarado la Presidenta: “Los cambios no son de un día para otro”.

En mi primera conversación con el Presidente Hollande, al expresarle el compromiso de la Presidenta Bachelet con la Reforma Educacional y en consecuencia el de la Embajada de Chile en Francia, me comentó la polvareda que ha levantado en Francia   una pequeña transformación en los ritmos horarios que quiere hacer más eficiente el uso del tiempo y la capacidad de aprendizaje

Los ciudadanos escuchan y observan muchas propuestas políticas como si pasaran por la vereda de enfrente. Mientras que los cambios en la educación sienten que son transformaciones que entran al dormitorio de los niños. “Son asuntos de la familia”, nos dijo el Presidente de Francia.

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