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Bombazo en la galería SubCentro: llegó el momento de ponerse serios

por 9 septiembre, 2014

Bombazo en la galería SubCentro: llegó el momento de ponerse serios
Lo primero que debe quedar claro es que este problema no se resuelve modificando la Ley Antiterrorista. Esta normativa lo que hace es sólo determinar cuándo una conducta podría configurar un delito terrorista y, entre otras cosas, flexibilizar el proceso investigativo, por ejemplo, aumentando plazos de detención, entre otras cosas.
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La bomba que explotó el día de ayer en la galería SubCentro marcó un punto de inflexión respecto a la serie de “bombazos” que han venido suscitándose principalmente en la Región Metropolitana: ahora el blanco no fue una sucursal bancaria, sino que un lugar de público tránsito, de día, en un horario de un importante flujo de personas y con el objetivo de lesionar a éstas últimas.

Lo anterior nos sitúa en un escenario muy distinto, con hechos de extrema gravedad. Esto generalmente trae consigo una lluvia de ideas y críticas para intentar resolver esta situación, las cuales no siempre apuntan a las verdaderas causas del problema o proponen soluciones que tampoco aportan.

Entonces, ¿qué es lo que se debe hacer?, ¿cómo logramos investigar y determinar quiénes cometen estos delitos?

Lo primero que debe quedar claro es que este problema no se resuelve modificando la Ley Antiterrorista. Esta normativa lo que hace es sólo determinar cuándo una conducta podría configurar un delito terrorista y, entre otras cosas, flexibilizar el proceso investigativo, por ejemplo, aumentando plazos de detención, entre otras cosas. O sea, esta ley, en general, tiene sentido cuando se ha identificado a alguien y se quiere construir un caso para poder perseguir una condena. Claramente requerirá revisarla y mejorarla en ciertos aspectos, pero el problema medular del sistema penal es que no logra identificar a los posibles autores de estos delitos. Sin un imputado no tiene sentido esta ley.

Lamentablemente en Chile la policía tiende a estar fuera del foco de las críticas, gozando de una cierta impunidad frente al mal trabajo. Esto se produce, por una parte, porque las policías tienen una importante popularidad, lo que imposibilita la crítica. Por otra, resulta políticamente poco atractivo criticarlas, por lo que estas críticas tienden a centrarse más en los jueces, donde se obtienen más beneficios.

Ayer vivimos un punto de inflexión en las bombas, y el que debe darse en la discusión para resolver el problema de las bombas tiene que apuntar al trabajo de las policías y fiscales. Existe importante evidencia, incluso conocida a través de los casos difundidos en los medios de comunicación, que dan cuenta de que estas instituciones no tienen claro cómo se deben investigar estos delitos, particularmente, qué diligencias o técnicas debe ejecutar la policía, cuál es el rol del fiscal, qué facultades policiales podrían ser necesarias, entre otras. Todo lo anterior, y no sólo en el caso de los “bombazos”, ha devenido en fracasos públicamente conocidos. Investigar este tipo de hechos es algo realmente difícil, pero se complejiza aún más cuando se sigue trabajando sobre la base de lineamientos y directrices investigativas que no son adecuadas.

Esto debe ser urgentemente ser revisado y modificado, determinado a su vez los cambios legales que podrían requerirse con ello. Lamentablemente en Chile la policía tiende a estar fuera del foco de las críticas, gozando de una cierta impunidad frente al mal trabajo. Esto se produce, por una parte, porque las policías tienen una importante popularidad, lo que imposibilita la crítica. Por otra, resulta políticamente poco atractivo criticarlas, por lo que estas críticas tienden a centrarse más en los jueces, donde se obtienen más beneficios. Todo lo anterior termina por generar un blindaje a las policías, mostrándose como aquellos que solamente hacen bien su trabajo mientras que las demás instituciones son las que fallan.

Esperemos que este lamentable hecho permita generar un debate que realmente apunte a las causas del problema y no se tiña de discusiones sin sentido o politizadas. La policía tiene mucho que decir y, en ese sentido, llegó la hora de ponerse serios con ellos también.

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