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DC: un solo camino que recorrer

por 10 septiembre, 2014

Aunque suene majadero decirlo, nuestra educación está marcada por una alta cobertura pero por malos resultados académicos, la más segregada y excluyente del mundo, dominada por el lucro y un sentido de calidad que sólo se mide por resultados estandarizados (Educación 2020). Es una educación injusta, egoísta e individual, que en nada tiene que ver con los postulados que los demócratas cristianos planteamos a la vida nacional.
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La reforma educacional puesta en marcha por el gobierno de la Presidenta Bachelet es seguramente la puesta en escena, que, de ser exitosa, será el gran legado de su gestión y que marcará las próximas tres o más generaciones de niños y niñas que ingresen al sistema educacional.

Aunque suene majadero decirlo, nuestra educación está marcada por una alta cobertura pero por malos resultados académicos, la más segregada y excluyente del mundo, dominada por el lucro y un sentido de calidad que sólo se mide por resultados estandarizados (Educación 2020). Es una educación injusta, egoísta e individual, que en nada tiene que ver con los postulados que los democratacristianos planteamos a la vida nacional.

Por eso los tres ejes de la Reforma educacional: fin del lucro, fin del copago y fin de la selección, son decisiones trascendentales en un momento único e irrepetible.

Las futuras generaciones de nuestro país se merecen otra educación, una mejor educación; y eso es lo que está en juego hoy. La tarea no es fácil, menos cuando se enfrenta a los poderosos de siempre que buscan el statu quo y la conservación de las cosas tal como están. En donde lamentablemente también encontramos las señales de algunos dirigentes de la Democracia Cristiana y de otros partidos de la Nueva Mayoría, que acompañan y vitalizan esa posición conservadora y retrógrada.

Que quede claro, la Democracia Cristiana el año 2007, en la realización de su V Congreso ideológico, anticipó y fue visionaria ante la discusión que los chilenos explicitaríamos a través de los movimientos sociales, sobre la educación que Chile necesitaba y necesita.

Aunque suene majadero decirlo, nuestra educación está marcada por una alta cobertura pero por malos resultados académicos, la más segregada y excluyente del mundo, dominada por el lucro y un sentido de calidad que sólo se mide por resultados estandarizados (Educación 2020). Es una educación injusta, egoísta e individual, que en nada tiene que ver con los postulados que los demócratas cristianos planteamos a la vida nacional.

Por una parte se estableció un claro rechazo al lucro, al indicar que “entendemos que el lucro no contribuye al verdadero espíritu de la labor educativa, que no es otra que colaborar a la formación integral de las personas y comunidades, y para ello es necesario que los recursos que se destinen a la educación sean usados integralmente para ese fin”. Junto con lo anterior, se deja claramente explicitado que, ante la opción de colegios administrados por particulares con financiamiento del Estado, la forma de administración “debe ser, por personas jurídicas sin fines de lucro”.

En segundo lugar en el V Congreso ya se planteaba la necesidad de desmunicipalizar la educación pública, para lo cual se indicó que "ha llegado el momento de terminar la dependencia de las escuelas públicas sólo de las municipalidades y abrir la posibilidad de que ellas dependan de nuevas Corporaciones Públicas descentralizadas ya sea en el nivel local o regional”

Frente al tema de una educación inclusiva, que no permita la segmentación social, el V Congreso establece que "el Estado tiene la responsabilidad de garantizar el derecho a la educación, especialmente para los más desfavorecidos; hay que propender a eliminar las barreras que se conviertan en obstáculo familiar para matricularse y asistir a las escuelas; asegurar el derecho a la no discriminación conlleva eliminar las diferentes prácticas que limitan no sólo el acceso a la educación sino también la continuidad de estudios y el pleno desarrollo y aprendizaje de cada persona”.



La claridad es una sola y nadie puede mirar para el lado y no darse cuenta. Nuestro mandato de ideas definido el año 2007 nos coloca una exigencia: educación pública, de calidad y gratuita para cada niña y niño de esta tierra.

Ese mandato es hoy recogido por la reforma educacional puesta en marcha por nuestra Presidenta, y nosotros los democratacristianos debemos honrar nuestra palabra empeñada.

Tal como dijera Eduardo Frei Montalva hace cincuenta años, en el discurso final de la marcha de la patria joven: “Vamos a construir una nueva patria. Ahí está la tierra y el artesano. Ahí está nuestro Chile, en una nueva expresión de solidaridad humana y de justicia social”. Eso es lo que esperamos construir con esta reforma educacional. El hito más importante de los últimos cincuenta años en nuestra patria, y por una cuestión moral los DC no deben restarse.

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