Publicidad

Fútbol y descentralización

Publicidad
Por: Por Andrés Tomaselli, investigador Rimisp, Centro Latinoamericano para el desarrollo rural


 

Señor Director:

Es normal que dentro de cada país existan una o unas pocas ciudades que destaquen, ciudades que abarcan un porcentaje importante de la actividad económica así como de la población. Lo que no es normal ni correcto, es que una sola ciudad se lo lleve todo o casi todo.

Es bien sabido lo hiperconcentrado que es Chile. La Región Metropolitana se lleva cerca de la mitad de la torta de todo lo que se produce al año y cerca del 40% de los chilenos y chilenas viven allí. Pero la concentración no solo se da a nivel poblacional o económico. Cultura, educación y salud también se encuentran concentradas, al igual que las posibilidades de esparcimiento. Son pocos los eventos que pueden pensarse desde sus orígenes de una manera descentralizada. Y en este aspecto el deporte ha sabido marcar la pauta.

Revisemos los grandes eventos futbolísticos de los últimos 20 años. A nivel de mundiales –que supongo dan la pauta respecto a cómo debería organizarse un gran evento deportivo–, jamás el equipo anfitrión concentró los partidos de la primera fase en una sola ciudad, y menos en su ciudad principal. Las primeras fases de Francia 98, Japón-Corea 2002, Sudáfrica 2010 o Brasil 2014, ninguno de los partidos de primera fase se jugaron en París, Tokyo-Seul, Johannesburgo o Río de Janeiro, respectivamente. Es más, Tokyo, en 2002 no albergó ningún partido de dicho Mundial. Y en el caso de Alemania 2006, solo un partido de la fase inicial fue jugado por Alemania en Berlín. A nivel de finales, la historia es algo distinta, en Francia 98 la final fue jugada en una comuna suburbio de la capital, Saing-Denis. En 2006, 2010 y 2014 las finales se jugaron en las ciudades principales de cada país anfitrión mientras que 2002 marca una pauta descentralizadora con una final jugada en Yokohama.

Por su parte, si revisamos las Copas América, desde 1997–cuando la ciudad de La Paz, Bolivia, concentró todos los honores– que no se veía una hiperconcentración como la que mostrará Chile en 2015. Paraguay en 1999 salió una vez fuera de Asunción, Colombia en 2001 jugó todos sus partidos de primera fase en Barranquilla, Perú en 2004 salió una vez a jugar a Trujillo, Venezuela en 2007 jamás tocó Caracas mientras que la selección Argentina en 2011, siguiendo las mejores prácticas de los Mundiales, rotó por tres ciudades, ninguna de ellas Buenos Aires.

Lamentablemente, parece que en Chile la manera en la que tradicionalmente nos hemos desarrollado, nos volvió a jugar una pasada. Por primera vez en muchísimos años, la organización de un evento deportivo decide concentrar todos los partidos de mayor atractivo en un mismo sitio, impidiendo que la población de otras ciudades pueda también disfrutarlos con la misma intensidad. Tristemente parece que este es solo un reflejo de cómo el país quiere verse en el futuro, con unas pocas regiones disfrutando niveles de vida de países desarrollados, a expensas de otras siempre marginadas.

 Andrés Tomaselli
Investigador Rimisp
Centro Latinoamericano para el desarrollo rural

Publicidad