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Avanzando en derechos

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Por: Pablo Olivares, Consejero Amplitud


 

Señor Director:

Hace un par semanas, tras una ardua y extensa discusión, fue aprobado con modificaciones en el Congreso el nuevo Acuerdo de Unión Civil (AUC), que permitirá a más de dos millones de chilenos optar al nuevo estado civil de conviviente y asegurar así que quienes decidan hacer su vida en pareja sin contraer matrimonio, puedan tener los mismos beneficios de protección de bienes, herencias y previsiones sociales que quienes sí lo hagan. Además, permitirá a parejas del mismo sexo que hayan contraído matrimonio en otros países, validarse como Convivientes y obtener estos mismos beneficios.

Sin duda, esta es una gran noticia para nuestro país, pues nos permite avanzar en términos de inclusión social y respeto hacia las diferentes formas de familia, tanto homosexual como heterosexual.

Esta nueva ley viene a establecer los cimientos en materia de derechos para las minorías sexuales, es por esto que muchos sectores conservadores, alzaron la voz descalificando fuertemente a quienes apoyan este tipo de movimiento, pero ¿quiénes somos nosotros para juzgar? Yo creo en la dignidad de las personas y en que todos deben tener la libertad de decidir su forma de vivir, la estructura y por supuesto la forma de su familia. Esta es la diversidad que se genera autónomamente, como resultado de la democracia. Y es deber del Estado entregar protección jurídica de la misma manera, a esta forma de vida, al igual que lo ha hecho con otros tipos de unión.

Pasó por una serie de nombres –AVP, PUC– y, paralelamente, modificaciones que culminaron en esta ley que pretende entrar en vigencia en septiembre próximo.

La disminución de las parejas heterosexuales que deciden contraer matrimonio no es una novedad y junto a esto debemos tener en cuenta que casi el 70% de los niños el día de hoy son criados fuera de la estructura del matrimonio, lo que refleja la necesidad de establecer el AUC para ambos tipos de parejas, regulando así todo lo que conlleva la unión de dos personas.

Hacía falta dar una solución a muchas parejas que, por ejemplo, quieren postular a un subsidio habitacional, compartir un mismo plan de salud en una isapre o el Fonasa y ayudarse mutuamente, de modo que en la eventualidad de que alguno de ellos fallezca, el proyecto de vida que construyeron no se vea frustrado porque algún familiar o algún hijo de alguna pareja anterior, al que quizás no han visto en muchos años, venga a reclamar los bienes de la pareja. Estas son situaciones habituales, dadas a conocer incluso por los medios.

No me parece que las libertades individuales se coarten para tratar de mantener valores y creencias que, para la mayoría de los chilenos, no reflejan la sociedad en la que vivimos actualmente y que, por lo mismo, la separación entre el Estado y la Iglesia –argumento usado por algunos parlamentarios para votar en contra del AUC– ha servido considerablemente para avanzar como país. Por lo mismo de aquí en adelante, los argumentos deberían enfocarse más en legislar en virtud de lo real, no de lo ideal ni menos de lo impuesto por diferentes grupos de presión.

No podemos regirnos, ni juzgar a los otros sin antes ponernos en el lugar de ellos. Algunos de los parlamentarios que se opusieron a esta propuesta –y, de la misma manera, lo han hecho en casos de legislar acerca del aborto, matrimonio igualitario y hace algunos años la entrega de la píldora del día después– hacían alusión a que esta nueva manera de hacer familia, podría debilitar la institución del matrimonio, debido a su «fragilidad» jurídica y por el hecho de que se pudiera eventualmente dar término a esta unión civil de manera unilateral, pero esto mismo puede ocurrir con el matrimonio –donde también se puede dar término de forma unilateral– la única diferencia radica en los plazos. Las causales de término son exactamente las mismas que otro tipo de unión. Esta nueva legislación, sin duda viene a llenar un vacío en el que miles de chilenos se verán beneficiados.

El Acuerdo de Unión Civil salió adelante con la convicción de vivir hoy en día, en una sociedad más libre, inclusiva y respetuosa de la diversidad, donde este se ha reconocido transversalmente, sin colores políticos y con la certeza de que habrá más instancias que seguirán elevando y desarrollando estas convicciones.

Pablo Olivares
Consejero Amplitud

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