Justificaciones políticas absurdas
Señor Director:
Cuando se develó que el ex ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Jorge Insunza, realizó estudios e informes pagados a empresas del sector minero en tiempos que él presidía la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados y pertenecía a la Comisión Investigadora del Medio Ambiente para Antofagasta, muchos de los miembros del Gobierno no dudaron en realizar una enfática defensa de las acciones del ex secretario de Estado, invisibilizando con ello la falta de ética de las actuaciones de Insunza a partir de vacíos legales que permitían justificar una actividad laboral paralela a lo que era su rol de diputado.
Durante esos días, y mostrando una indiferencia con las exigencias de probidad que hoy plantea la ciudadanía, fue común escuchar en personeros de Gobierno un mensaje relativo a minimizar la situación de Insunza, señalando incluso que la polémica desatada era un intento de la oposición por empatar la eventual situación de corrupción y cohecho que afecta al senador Orpis.
Algunos personeros del Ejecutivo, tal como el vocero de Gobierno Marcelo Díaz, señalaron que una persona pública tiene derecho a tener un pasado profesional, por lo que su trabajo pasado no podía ni debía enlodar el prestigio y la demostrada probidad que ha desempeñado, en este caso, el hoy ex secretario de Estado Jorge Insunza.
Sin embargo, y después de convencerse de lo inexcusable de su situación, el entonces ministro Insunza renunció. Esto, en función de la evidente falta de ética de sus actuaciones y de la irregularidad material que hay en el no respeto de la norma que prohíbe a un Parlamentario recibir fondos provenientes de glosas públicas diferentes a las que determinan su rol en el Congreso.
Hoy, y ya con la renuncia a cuestas, los mismos defensores a ultranza de Insunza, y entre los que destaca el vocero de Gobierno Marcelo Díaz, señalan con despampanante desvergüenza que la renuncia del ex secretario de Estado da cuenta de una actitud que corresponde. A partir de esto, alguien debiera preguntarle a Marcelo Díaz por qué hoy se avala una renuncia que ayer era vista como una estrategia de la oposición tendente a materializar una nueva caída de la Presidenta.
Es ante esta incongruencia en el discurso de las figuras de Gobierno, y también de la oposición, que la ciudadanía sigue mermando su credibilidad hacia la clase política. La realización de defensas absurdas a aquellos referentes que estén involucrados en situaciones de falta de transparencia y de corrupción provocan molestia y generan un importante rechazo por parte de la ciudadanía, rechazo que tensiona el ambiente y condiciona la gobernabilidad de nuestro país.
Pedro Díaz Polanco
Director Ciencias Políticas y Gestión Pública
Universidad San Sebastián