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En respuesta a columna de José Gabriel Domínguez

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Por: Cristóbal Gigoux, abogado UC


Señor Director:

En respuesta a la columna publicada en El Mostrador “¿Por qué pierde el Gremialismo la FEUC?”, escrita por el señor José Gabriel Domínguez, uso este medio para refutar algunos de sus postulados acerca del gremialismo. En primer lugar, no por calificarse como “apolítico” implica que el gremialismo carezca de sustancia. En este sentido, el señor Domínguez ignora que la apoliticidad promovida por el movimiento se refiere a la de la interferencia de los partidos políticos en los cuerpos intermedios. Así, la apoliticidad se entiende bajo el contexto de su ámbito partidista y como una negación de la actividad o interés en la vida pública. El gremialismo promueve la sociedad civil, elemento fundante de las democracias liberales, por ende no niega o ni pretende menoscabar la actividad individual de sus miembros en ésta.

Yerra el señor Domínguez, al calificar como imposible (o concubino) una alianza entre el conservadurismo moral y el liberalismo económico. Adam Smith, en su «The Theory of Moral Sentiments”, Edmund Burke y otros liberales clásicos dan ejemplos de pensamientos conservadores que pueden perfectamente darse dentro de la lógica del liberalismo político y económico. Conflictos entre el conservadurismo católico y el liberalismo político no caben dentro de un análisis sobre que es el gremialismo y deben discutirse en su contexto propio.

En este mismo sentido, yerra nuevamente el señor Domínguez al poner como rivales a gremiales y liberales. Los rivales del gremialismo se pueden encontrar tanto dentro de posturas que promuevan la manipulación de los cuerpos intermedios (como la universidad o el gremio) para fines político-partidistas, como también se encuentran dentro de aquellos que no respeten la libertad individual. De este modo, los rivales del gremialismo se ubicarían más dentro de pensamientos totalitarios o integristas que en los llamados “liberales”.

Finalmente, no es obvia la relación entre gremialismo y capitalismo que tan fácilmente afirma el señor Domínguez. Lo anterior, por cuanto apuntan a realidades distintas. El debate sobre la propiedad de las empresas (bajo la lógica del trabajador-propietario que señala el señor Domínguez) perfectamente puede darse dentro de la academia y analizarse desde su punto de vista político. Sin embargo, el gremialismo universitario busca que aquella discusión se dé sin presiones externas, sin postular resultados acordados ex ante, y esperando alcanzar así el fin propio de la universidad.

De este modo, dentro del gremialismo, perfectamente pueden convivir burgueses, proletarios, capitalistas, social cristianos, liberales, conservadores e incluso ateos. Que en la práctica esto ocurra o no, es una discusión con otros tópicos, pero que no implica error en el tipo de sociedad libre, bastante política por lo demás, que promueve el gremialismo.

Cristóbal Gigoux

Abogado UC

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