viernes, 22 de marzo de 2019 Actualizado a las 09:59

A propósito de pensiones: la razón de la sinrazón que a mi razón se hace

por Claudio Faúndez, Abogado 14 julio, 2016

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Señor Director:

El título de esta misiva calza perfecto con la desazón que a todos nos produce el tema de las pensiones abultadas. Parto señalando que la defensa del diputado Andrade es feble e interesada. Esta última circunstancia, obviamente, no requiere mayores explicaciones (Advierte, Sancho —dijo don Quijote—, que el amor ni mira respetos ni guarda términos de razón en sus discursos).

Luego, es feble porque no se sostiene. La circunstancia de que la pensión asignada esté apegada a la legalidad no impide que la gran masa de ciudadanos opine; y opinan porque están condenados a la pobreza por estar adscritos al sistema de AFP, sin ninguna posibilidad de trabajar sólo 21 años y después recibir una pensión de cinco millones. Es más, el rumor es que la edad de jubilación subiría, de manera que, claro, habrá que trabajar más de 21 años para obtener una pensión que, como ya sabemos por la abundante evidencia existente, es simplemente miserable. Ergo, frente a los escandalosos casos de desigualdad brutal entre unos y otros, señalar que es una canallada la difusión de este caso es insostenible.

Es feble porque a las claras busca defender lo indefendible. Lucha el diputado, sin transformarse en un Quijote, contra una masa de molinos de viento que soplan con fuerza sobre la injusticia ¿Cómo explicarle al ciudadano de a pie? La razón de la sinrazón es que la ley lo dispuso así. Pero ante tal explicación mi razón enflaquece..., y la de todos los chilenos.

Por último, es feble porque otra vez (es la enésima), descubrimos que los beneficiados por la sinrazón son los mismos de siempre. Y las explicaciones de la beneficiada y de su cónyuge son otra sinrazón. De nada sirven las vergüenzas por “lo que me tocó”, frente a una ciudadanía que, insisto, se encuentra condenada a ser pobre. De nada sirve explicar lo inexplicable; parece que en esa elite que “aprovecha” la legalidad de la desigualdad se encuentra inscrita a fuego la célebre reflexión del Ingenioso Hidalgo: “Tanto vales cuanto tienes, y tanto tienes cuanto vales.

Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una abuela mía, que son el tener y el no tener”. La elección de la elite, claramente, ha sido la de tener. Pobres los pobres que no tienen esa posibilidad de elegir…

Claudio A. Faúndez Becerra
Abogado

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