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La guerra de los censos

por 30 marzo, 2017

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El próximo 19 de abril se realizará el denominado “censo abreviado” con objeto de dar respuesta a aquellos temas que quedaron en el tintero tras el epic fail del denominado “mejor Censo de la historia”. No obstante, y a pesar de la relevancia que tiene este sondeo con objeto de definir acciones en materia de generación e implementación de políticas públicas, entre otros, lo cierto es que no ha despertado mayor interés participativo por parte de la ciudadanía en lo que se ha terminado por convertir en una suerte de guerra política soterrada donde los dimes y diretes desde un sector a otro no se harán esperar.

Y es que claro. En un escenario de aprobación, tanto a la gestión del gobierno como de la presidenta Bachelet, este Censo representa una oportunidad dorada para enrostrar en la cara a quien ostenta las más altas probabilidades de alzarse como el próximo presidente de Chile: hablamos del candidato de Chile Vamos, Sebastián Piñera. Este último, el año 2010, asumió el mando de nuestro país con una serie de frases hechas que buscaban denostar el trabajo realizado por la entonces Concertación. Afirmaciones tales como “en 20 días hemos avanzado más que otros en 20 años” o “vamos a realizar el mejor Censo de la historia” caían como bombas en las vísceras de la centro izquierda que no sólo veían como perdían el poder, empleos públicos mediante, sino también como existía una alta probabilidad de que la Derecha se quedara en el poder durante algunos años. Pero, y como bien sabemos, eso no sucedió.

Al año siguiente (2012) se realizó el Censo que terminó por convertirse en una demostración empírica que la soberbia nunca es buena consejera. ¿Qué sucedió? Se omitió aproximadamente al 9% de la población, además de errores metodológicos graves que terminaron por cuestionar la validez del estudio al punto que una Comisión Externa Revisora, convocada por el propio gobierno, recomendó que los datos obtenidos no fueran utilizados y que el Censo se realizara nuevamente el año 2015 en un hecho como cayó como un balde de agua fría en las entonces huestes oficialistas que solicitaron el apoyo de organismos internacionales, tales como el Banco Mundial y la comisión estadística de la Unión Europea para tomar las mejores decisiones. Lógicamente, y como era predecible, la entonces oposición salió con todo a cuestionar y enrostrar al gobierno de turno mientras éstos se defendían como podían ante tal descalabro. Posteriormente, el año 2013, el ex presidente Piñera asumiría las equivocaciones reconociendo sentirse “indignado” con esta situación apelando al dicho aquel que dice: es mejor ponerse colorado una vez que pálido toda la vida.

Pero ahora, desde la vereda opositora y ante la evidente incapacidad técnico – política demostrada por la Nueva Mayoría, la oposición estará atenta a salir a darle con todo al gobierno ante el más mínimo detalle o acto irregular. Lo anterior es sabido en el Ejecutivo y de ahí que se refuercen los llamados a inscribirse como voluntarios, participar en el proceso y capacitar a los encuestadores a quienes incluso se les ha hecho hincapié en el carácter político que tendrá este Censo.
 

Es natural que ronden los temores y se acrecienten las incertezas toda vez que estamos en un año electoral, donde el eventual triunfador de las próximas elecciones presidenciales no forma parte de la centro izquierda y por ello, todo aquello que sirva para reencantar a sus partidarios o dar cuenta de grados mínimos de eficiencia, servirá en lo utópico para sumar fuerzas al candidato (a) de turno. Por lo mismo el gobierno no ha escatimado en gastos (se calculan unos 43 mil millones de pesos desembolsados para el Censo 2017), se han realizado diversas jornadas de inducción y los funcionarios públicos saldrán a las calles ese día feriado. Mientras tanto los ciudadanos, en vista y considerando que el comercio entre otros estarán cerrados, nos dispondremos a recibir en nuestros hogares a los censistas, entendiendo ojalá que ellos sólo están haciendo su trabajo evitando descargarnos injustamente por lo mal que lo ha hecho este gobierno, los políticos y demases. Probablemente usemos las redes sociales y medios de comunicación para dar a conocer una que otra eventual irregularidad asociada a la instancia. Quizás lo más importante, en esta suerte de anhelo intrínseco que todo habitante de este país arraiga en lo más profundo de su ser, obedezca a una cuestión no menos fácil, pero simple de realizar: Que de una buena vez los actores políticos hagan bien su pega y se dejen de andar buscando triquiñuelas orientadas a migajas políticas para denostarse entre ellos transformando a la actividad pública en un ring y no en una instancia para servir al país y sus habitantes.

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