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Aumento de la tasa máxima convencional: el intento por legitimar la usura

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Por: Luis Esteban Zamora Araya, Estudiante de Derecho Universidad Catolica del Norte


Señor Director:

Preocupante es que este gobierno en los tiempos actuales se abra a la idea de subir la tasa máxima convencional, con la excusa de permitir el acceso a los bancos a las personas pobres, evitando que estos al no poder acceder a los bancos tradicionales dependan del segmento informal: prestamistas no regulados y financieras que aplican intereses muchos más altos.

Otros países avanzan hacia la idea de la constitución de una banca ética mientras que en Chile involucionamos a favor de la usura.

Al leer la propuesta del gobierno sin contar con un mínimo básico de conocimiento de economía o de regulación financiera pareciera una muy buena idea.

No obstante, es menester explicar las repercusiones que tiene la tasa máxima convencional.

Para que la ciudadanía entienda, los bancos pueden fijar libremente el interés por el crédito que otorgan a sus clientes, pero, este interés tiene «un techo», «tope», denominado «Tasa máxima convencional” (TMC), es decir, sirve como una mecanismo de tope a los intereses fijados por la banca al prestar sus servicios de crédito.

Si el cliente a criterio del banco que otorga el crédito es considerado «riesgoso», lo que determinan luego de analizar la renta del cliente, créditos suscritos por este en otras entidades, Dicom, entre otros, puede el banco tomar dos posturas: Primero decidir no prestarle dinero, cerrando la puerta de acceso a la banca tradicional;  segundo, decidir prestarle dinero, pero tomando medidas de resguardo, la más común aplicar un interés más alto compensando así el riesgo en el que incurrirá.

Para estos efectos la TMC es muy útil, de no existir los bancos podrían fijar intereses a su arbitrio, sin límites.

Luego de esta breve ilustración, es evidente que utilizar como excusa el querer terminar con la desbancarización de los pobre,  como argumento para aumentar la TMC, es legitimar la usura.

Si los sectores más vulnerables de la población no pueden acceder a la banca tradicional, debería ser el BancoEstado, quien cumpliendo una finalidad pública provea a un segmento de la población el acceso a servicios financieros, créditos con un interés dentro de la TMC e ideal inferior, ya que a diferencia de la banca privada, que tienen legítimamente fines de lucro, el BancoEstado al ser público tiene otros fines.

De así hacerlo, BancoEstado se preocuparía de clientes ignorados actualmente por la banca privada, no le estaría quitando oportunidades, menos mercado, ni limitando las libertades, por el contrario sería válido que actuara en el juego al no querer los privados o no interesarles, no ser rentable para ellos y mucho menos compatible con la persecución insaciable de utilidades que es el «objetivo de la banca privada».

Considerando lo anterior, la posibilidad de que el Banco Estado provea servicios a la población más pobre, despreciada por la banca privada resulta inexplicable que se trate de utilizar de fundamento para subir la TMC el terminar con la desbancarización de los pobres.

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