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Sobre «La primera batalla de una niña trans»

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Por: Jorge Norambuena M


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Señor Director:

En relación a la noticia titulada “La primera batalla de una niña trans”, el abogado José Tomás Henriquez, de la corporación Comunidad y Justicia, señala: “En caso alguno nuestro objetivo con esta acción judicial es una intromisión en la vida privada de ninguna familia, pues con la querella no se alterará en nada lo que ya se ha decidido”.

Si bien pueda que tenga razón en lo legal –abogado no soy-, no puede no señalarse el cinismo en sus palabras, en tanto supondría el abogado que habría una distancia insalvable entre lo judicial y lo íntimo, lo cual es a lo menos cuestionable.

En la misma línea, el abogado también aduce que, respecto a lo que él criticaría, se habría desconocido “evidencia empírica sobre la abrumadora mayoría de niños (en el orden del 80 a 95 por ciento) que resuelven sus confusiones de identidad sexual antes de llegar a la adolescencia, sin intervenciones externas”, punto que viene a reafirmar no sólo el cinismo ya mencionado sino el conservadurismo del abogado que insiste -con un argumento estadístico que no aporta a la discusión- en entrometerse, a mi parecer descaradamente, en la vida privada de las familias y, más aun, en la relación que los miembros de tal tienen a su propia sexualidad.

Lamentable y hasta un poco preocupante me parece, por poco decir, no tanto la intención puritana de don José de hacer cumplir la ley, sino la desimplicación de lo que su acto y sus palabras imponen en lo que refiere a la manera en que las personas puedan vivir libremente de su vida y su sexualidad.

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