domingo, 16 de diciembre de 2018 Actualizado a las 15:53

Precio del agua

por Pablo A. García Chevesich, Ph. D. 4 diciembre, 2018

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Señor Director:

No dejo de preocuparme por la forma en que se están gestionando los recursos hídricos en Chile. Me parece muy bien que se tomen medidas para disminuir el consumo del agua en ciudades, pero subir el precio de este vital elemento sólo perjudicará a los más pobres, pues quienes ganan un salario superior al mínimo pueden costear seguir malgastando el agua (esto se ha comprobado en muchos países). Subir el precio del agua es una solución poco estratégica que no disminuye el consumo en la magnitud que se necesita, sino más bien priva de este recurso esencial para el ser humano (según lo definen las Naciones Unidas) a quienes no pueden costearlo.

Sólo una buena educación ambiental logra los resultados que se buscan (el chileno no tiene cultura del agua y esto no va a cambiar subiendo los precios). Con la educación vienen las duchas cortas, la captación de aguas lluvia, la desviación de aguas grises y, lo más significativo, la xerojardinería (i. e. jardines que se ven bien, pero que no consumen agua, como ocurre en Arizona, Israel y muchas otras partes). En otras palabras, una persona con cultura del agua no derrocha el recurso.

Por otro lado, subir el precio del agua para disminuir sólo el consumo municipal (que representa no más del 6% del total nacional) tampoco es efectivo, pues otros rubros consumen mucho más agua y no son eficientes en su uso, lo cual hace deducir que son ellos quienes deberían pagar, pues obtienen el recurso casi siempre en forma gratuita, secando comunidades enteras, como es el caso de Aculeo o Petorca.

Los problemas de escasez hídrica se deben abordar mediante una buena gestión y eficiencia en el uso de los recursos hídricos (municipal, agrícola y minero), en combinación con medidas estructurales de importación de agua (para el caso chileno, la desalación de agua de mar, en combinación con la recarga artificial de acuíferos, es la alternativa más factible desde el punto de vista técnico, económico y ambiental), teniendo siempre en cuenta que cada cuenca debe ser analizada en forma independiente, para así generar soluciones de acuerdo a la realidad de cada caso.

Pablo A. García Chevesich, Ph. D.
Hidrólogo

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