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Héroes de papel

por 18 octubre, 2020

Héroes de papel
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En un nuevo aniversario del estallido social que dejó al país en la miseria, llama la atención cómo los autodenominados primera línea enarbolan la bandera de la victoria, sintiéndose héroes, iluminados; los que llevaron adelante esta lucha social que se materializará en un próximo plebiscito.

Pero, ¿héroes de qué? Héroes de un país dividido donde ha primado el extremismo, la violencia y la falta de sensatez para enfrentar una desigualdad que es real, pero que no se compensará destruyendo y dañando todo a su paso. Esos no son héroes y nada tiene que ver con lo que el Almirante Lord Cochrane señalaba como “hombres capaces que actúan con acierto e inteligencia en situaciones difíciles”. Ellos solo son héroes de papel.

Basta ver el caso de Argentina, donde el pueblo se ha levantado contra lo que consideran más abusos del kirchnerismo y lo han hecho sin destrozos, sin violencia, manifestándose como debe ser, protestando en la calle, pero sin romper la infraestructura crítica, los semáforos, los ventanales, los paraderos, los torniquetes, los edificios. Sin dejar a la gente honesta sin fuente de trabajo, sin quemar espacios de encuentro como hoteles, museos y centros culturales.

Tampoco destruyen en Francia, en Alemania o en Italia. Sólo destruyen en Chile. Porque los otros protestan con sensatez. Y cuidado, no hablo de no expresarse, para mí se trata de entender que la violencia sólo engendra violencia; que el país no puede reconstruirse en igualdad si carga con muerte y destrucción.

¿Qué nos hace diferentes?: Educación.

Falta también empatía. Esos niños abandonados en el Sename a su suerte y que terminan lamentablemente convirtiéndose muchas veces en delincuentes; la falta de políticas públicas de reinserción de presos de las cárceles, la poca transparencia de la clase política y una utilización de las personas de parte de la clase política y de la izquierda que lucra y juega con sueños de jóvenes idealistas y los termina abandonando a su suerte una vez que ya les sirvieron; tal como hicieron con esos menores del Sename que luego de que bajaran las protestas nuevamente quedaron en la miseria, en la calle o muchos de ellos presos por vandalismo. ¿Dónde están ahí los políticos que piensan en la gente?

Atacar a quienes piensan diferente, destruir todo a tu paso en una protesta no es ni será nunca una solución. Así lo sabemos quienes tenemos conciencia de que una nación se construye con el esfuerzo de todos. Hoy este país lo construimos unos pocos viendo con dolor e impotencia como se vandaliza una legítima protesta y se convierte en un acto del lumpen.

Romper, saquear, destruir todo a su paso parece la consigna. Y frente a ello estos delincuentes dejan de lado lo principal, que es entender que cada destrozo es menos dinero para el país, para educación, para salud, para nuestros pensionados… dineros gastados en reparaciones que sólo durante el estallido social costaron US$4.500 millones al Estado según cifras del Gobierno y la Cámara Chilena de la Construcción.

US$4500 millones que hoy, enfrentando una difícil realidad de desempleo y hambre debido a la pandemia nos habrían venido tan bien. Porque las acciones tienen un costo y eso hay que tenerlo claro. El costo de una protesta desenfrenada, violenta y barbárica es ese, un país desecho no sólo en lo material, sino también en su imagen, en su credibilidad, en su estabilidad a nivel mundial, en su economía. Y así es como estamos hoy, enfrentando una pandemia con cajas de alimento y retiros de fondos de pensiones que no hacen más que hipotecar nuestra vejez. Porque dinero el estado no tiene y ha debido estancar su progreso con un préstamo en el Banco Mundial.

Por eso, comprendan de una vez, ustedes no son héroes de nada, los usaron. A ti te usaron, te usó la clase política y luego te abandonó. Y nuestra realidad hoy es de incertidumbre. En lo político, en lo económico, en lo social. Y tú no estás mejor que antes.

Hoy somos un mal país para invertir en él. Las grandes multinacionales se quieren ir y los que no han venido ya no quieren hacerlo tampoco. El costo de una mala política, de una mala actitud ciudadana y de un país cuyos líderes han estado más preocupados de su bienestar y de manipular a jóvenes idealistas en beneficio de su propio interés; ya nos tiene al borde del colapso. Pensando cuándo se quema todo Chile tal como queman camiones en la Araucanía mientras nadie hace nada.

Y hoy discutimos por los Carabineros, porque un joven de 22 años que no debía estar ahí ni ser parte de las Fuerzas Especiales con tan poca preparación y madurez; presuntamente botó a un menor al río. Discutimos porque hay violaciones a los derechos humanos de parte de a policía, pero

¿quién piensa en las violaciones que significan los palos, las molotov, los fierros, las comisarías quemadas, carabineros baleados, quemados, golpeados? ¿Acaso los derechos humanos funcionan sólo para la izquierda?

Muchos políticos, se han ensañado con Carabineros, y piden su disolución. La izquierda radical, desde el PC al FA, ven la oportunidad para que desaparezca y sea sustituida por una policía totalmente controlada por los políticos con la sola intención de neutralizar su trabajo y politizarlo.

Personas con un 2% de credibilidad en las encuestas (Congreso) y un gobierno que no supera el 25% de aceptación, pretenden discutir y decidir el futuro de una policía apolítica y con tradición y convertirla en servil a sus intereses.

Carabineros debe estar regido y gobernado or personas impolutas y de trayectoria intachable pero no podemos entregar la historia de la institución a políticos sin representatividad y cuyo accionar desde el estallido social ha sido dudoso y manipulador.

Antes explíquennos qué pasa con el cobre y los oscuros manejos que priman hoy en Codelco. Dígannos qué sucede con la falta de transparencia de las licitaciones públicas por pandemia. Explíquennos por qué se trata con dureza a un sector mientras en el otro se victimizan delincuentes.

Terminen con el festival de acusaciones constitucionales y ese interés por destruir a Carabineros y entiendan de una vez que este país necesita educación, cultura, cuidado de sus jóvenes y niños abandonados en centros del Sename y no más mejorales. Porque así es como un país progresa: con educación, con política responsable, con la capacidad de reinsertar delincuentes y con mano dura, para que no se repitan los hechos de violencia que hoy empañan a nuestro país, su historia y sus logros.

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