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Las ideas no valen nada

por 3 febrero, 2021

Las ideas no valen nada
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O quizás sí valen, pero muy poco si lo que buscamos es el éxito de una startup. Tener una idea sobre algo que podría resultar beneficiando a miles de personas es sólo un 1 % del trabajo que implica poner un proyecto en marcha y que resulte operativo.

Hoy en día se habla mucho de la necesidad de ser creativos, de ver las cosas de modo distinto y romper el molde. Por supuesto que eso es importante, pero también lo es entender que la creatividad es un proceso imaginativo que ocurre en nuestras cabezas, que muchas veces puede llevar a soluciones únicas y geniales, pero inútiles si no ven la luz. Y aquí es donde entra el factor innovación, el cual implica un proceso productivo donde se introducen cambios, se pasa a la acción y a las propuestas concretas.

Se da mucho en el mundo del emprendimiento el fenómeno siguiente: cuando a una startup le va bien y comienza a llamar la atención surgen los comentarios del tipo: “Yo también tuve esa idea” o “Esto se le podría haber ocurrido a cualquiera”. Lo más probable es que sí, que muchas personas hayan llegado a la misma solución porque en distintos momentos de la vida se enfrentaron a tal problema, pero el verdadero mérito está en quien fue varios pasos más allá y logró que esa imagen abstracta cobrara vida.

La innovación introduce cambios en un sistema existente, soluciona problemas y sus resultados pueden medirse en el tiempo. Airbnb resolvió la dificultad de conseguir alojamientos económicos conectando a través de su plataforma a los propietarios de las viviendas particulares con los viajeros. Uber entrega una solución para personas que necesitan movilizarse y no tienen locomoción propia. Dropbox resolvió la falta de espacio en el computador propio para guardar archivos creando un sistema de almacenamiento online. Ejemplos hay muchos y el punto en común es la nueva manera de abordar una carencia.

Idealmente, un proceso debería comenzar con creatividad y terminar con innovación. Y lo que más falta actualmente no es la generación de ideas; eso sobra. Lo que realmente necesitamos es la acción de la innovación, es decir, soluciones concretas al alcance de todos. La opción es clara: hay que pasar a la acción.

 

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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