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Legado del Presidente Frei Montalva Opinión

Legado del Presidente Frei Montalva

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Estimados jóvenes, en el dolor que hoy sentimos, los llamo a aprender de sus errores y no olvidar que el futuro es vuestro y que este histórico discurso los compromete a seguir perseverando en la construcción de una nueva sociedad más justa, humana y fraterna, que recoja el legado de esperanza y optimismo que nos dejó el Presidente Frei Montalva, a través de su mensaje final: “Vendrán días mejores”.


 Cuatro décadas después del magnicidio del Presidente Frei Montalva, vivimos tiempos oscuros en que la justicia de los hombres le ha sido negada por nuestros tribunales, que ha concluido que las pruebas presentadas fueron insuficientes para determinar las culpabilidades de una cuidadosa operación encubierta de envenenamiento que no dejó registros físicos identificables, pero sí una presunción fundada de la participación de agentes de la dictadura cívico-militar y de la cual, tal vez, nunca se logrará identificar a sus verdaderos culpables, pero que será recordada en nuestra historia como uno de los actos más infames de la dictadura cívico-militar.

En este contexto, el legado del Presidente Frei Montalva se agiganta frente a los actuales poderes fácticos, continuadores de estas atrocidades, que ahora tratan de destruir al actual gobierno negándole la sal y el agua por sus reiteradas impericias, muchas de ellas producto de una generación que asumió el poder político sin una adecuada experiencia.

Para ello, creo pertinente recordar parte del discurso del Presidente Frei Montalva durante la recepción de la Marcha de la Patria Joven, en el Parque Cousiño (hoy O’Higgins), el 21 de junio de 1964: “… En una hora en que muchos chilenos dudaban en el destino de su propia Patria, en una hora en que muchos creían que nuestra nación había perdido la vitalidad y que no tenía mensaje que enseñar, en una hora en que muchos temblaban y comenzaban a preparar su fuga de Chile, en una hora en que parecía que este país se desintegraba y en el corazón de tantos y tantos pobres había como una especie de amargura y escepticismo sobre las instituciones, las leyes y los hombres que dirigían su Patria, ustedes (los jóvenes) han traído una respuesta, respuesta que es una afirmación de fe frente a la duda, que es una afirmación de valor frente a la cobardía… Sí, amigos míos, ustedes son eso. Son la Patria. ¡Son la Patria, gracias a Dios!”.

Estimados jóvenes, en el dolor que hoy sentimos, los llamo a aprender de sus errores y no olvidar que el futuro es vuestro y que este histórico discurso los compromete a seguir perseverando en la construcción de una nueva sociedad más justa, humana y fraterna, que recoja el legado de esperanza y optimismo que nos dejó el Presidente Frei Montalva, a través de su mensaje final: Vendrán días mejores”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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