Opinión
Tendencias autoritarias y brechas de género: retos y perspectivas para la Educación Ciudadana
Más allá de la tendencia electoral, ¿qué está ocurriendo en nuestro país? ¿cómo se están posicionando ideológicamente las nuevas generaciones? Si comparamos a estudiantes hombres y mujeres, todas las dimensiones presentan diferencias significativas, un resultado relevante de este estudio.
En la actualidad, los sistemas democráticos enfrentan importantes desafíos, como la disminución del apoyo público a los partidos e instituciones políticas tradicionales, el auge de posturas populistas y la (re)aparición de ideas conservadoras y autoritarias. Al mismo tiempo, es un hecho bien documentado que en las democracias occidentales ha surgido una tendencia electoral en la que las mujeres tienden a apoyar propuestas progresistas en mayor proporción que los hombres, lo que se conoce como la brecha de género “moderna”. Esto contrasta con el pasado, cuando la brecha de género en el voto era en dirección opuesta, conocida como brecha de género “tradicional” (Kedar et al., 2021; Steinmetz & Abendschön, 2014).
En publicaciones recientes se ha demostrado que, en países como Estados Unidos y España, las mujeres muestran una mayor predisposición a identificarse políticamente como liberales. En el caso de Estados Unidos, en los últimos años, la separación ideológica entre hombres y mujeres de 18 a 29 años se ha ampliado. Lo interesante no es solo que las mujeres hoy sean más progresistas y los hombres más conservadores, sino que la distancia entre unos y otros es ahora mucho mayor que hace una década. Tendencias similares se observan en realidades tan diversas como Alemania, Reino Unido, Corea del Sur y Túnez. En Chile, esta tendencia se replica en los datos electorales, cuando en la segunda vuelta entre Gabriel Boric y José Antonio Kast, fue el voto femenino el que permitió el triunfo del actual presidente.
Pero más allá de la tendencia electoral, ¿qué está ocurriendo en nuestro país? ¿cómo se están posicionando ideológicamente las nuevas generaciones? En el marco del proyecto Fondecyt n°11221043, centrado en analizar la educación ciudadana escolar desde el enfoque de género, nos hicimos estas preguntas. Para investigarlas, aplicamos una encuesta a una muestra representativa de 799 estudiantes de 3º medio de la Región Metropolitana en la que preguntamos sobre sus visiones sobre política, género y sobre su experiencia escolar de educación ciudadana.
En el cuestionario, tradujimos y adaptamos una escala que permite medir los niveles de autoritarismo de derecha (conocido como Right Wing Authoritarianism en inglés) y sus dimensiones. La escala de autoritarismo de derecha (RWA) (Altemeyer, 1981, 1998, 2006) deriva de la escala F (F de fascista) propuesta por Adorno, Frenkel-Brunswik, Levinson y Sanford en “La personalidad Autoritaria” (The Authoritarian Personality, 1950) y puede entenderse como su versión contemporánea. La escala de autoritarismo que utilizamos en nuestro estudio mide actitudes de sumisión autoritaria (la tendencia ciega a creer y apoyar a las autoridades establecidas), convencionalismo (la preferencia por las tradiciones y normas que sustentan a las autoridades) y agresión autoritaria (el apoyo a la violencia o agresión contra quienes atenten contra la norma o la autoridad).
Al analizar los datos, encontramos que los y las jóvenes tienen menos tendencia a la sumisión autoritaria que a la agresión y al convencionalismo. Un 46,9% se posiciona como “ni de acuerdo ni en desacuerdo” frente a la afirmación “Nuestros líderes saben lo que es mejor para nosotros” (indicador de sumisión) y solo un 12,2% dijo estar de acuerdo o muy de acuerdo. En la dimensión de agresión autoritaria, hay una adhesión importante a la afirmación “La fuerza es necesaria para tratar con grupos que son una amenaza para la autoridad” (40,3% está de acuerdo o muy de acuerdo) y cerca de un tercio de los jóvenes se muestra indeciso (ni de acuerdo ni en desacuerdo) frente a los indicadores de agresión. Los niveles más altos los observamos en la dimensión convencionalismo. Un 67,5% está de acuerdo o muy de acuerdo con que “Sería mejor para la sociedad si más personas siguieran las normas sociales” y un 47,4% con “Las tradiciones son el fundamento de una sociedad sana y deben ser respetadas”.
Sin embargo, si comparamos a estudiantes hombres y mujeres, todas las dimensiones presentan diferencias significativas, un resultado relevante de este estudio. En línea con las tendencias contemporáneas internacionales, las mujeres muestran menores niveles de convencionalismo (-0,19 SD) y de agresión (-0,39 SD) que sus pares hombres. Pero, por otra parte, las jóvenes tienen mayor tendencia a la sumisión autoritaria (+0,27 SD). Este es un hallazgo destacable, y probablemente refleja un fenómeno de transición y transformación cultural en el que las nuevas generaciones de mujeres adoptan y se identifican con valores más progresistas, pero, por otro lado, perviven rasgos culturales fuertemente arraigados en tendencias de género tales como la sumisión al poder.
Finalmente, confirmamos que el autoritarismo está relacionado con una menor tolerancia social (la valoración de distintos grupos sociales) y, en buenas noticias para el efecto de la educación para la ciudadanía, es posible observar relaciones entre las experiencias de educación ciudadana y los niveles de autoritarismo y tolerancia de las y los jóvenes. Por ejemplo, una relación positiva con esta asignatura (gusto por las clases y percepción de que es una materia con la que se tiene afinidad) se relaciona con menores niveles de autoritarismo y con mayor tolerancia.
La deriva autoritaria que se perfila y amenaza a nivel global y que parece ganar adeptos entre las generaciones más jóvenes, requiere de medidas y esfuerzos que permitan no sucumbir frente a la violencia y la intolerancia. En estos esfuerzos, de forma especial, son convocados los espacios y actores escolares. Específicamente, las instancias de formación ciudadana, tanto en términos de la asignatura destinada a ello, como también a nivel más general, en lo que los propios establecimientos escolares elaboran respecto a sus planes de formación ciudadana y las acciones que llevan a cabo.
Lo anterior, pues las escuelas representan espacios privilegiados para el desarrollo y fomento de actitudes y creencias vinculadas a valores fundamentales para la convivencia democrática, tales como la tolerancia y el pensamiento crítico. Las diferencias encontradas entre jóvenes mujeres y hombres respecto a convencionalismo y autoritarismo, que resuenan con datos conocidos de otras latitudes, dan cuenta de la necesidad constante y urgente de incorporar un enfoque de género en la formación ciudadana. Asimismo, invitan a no invisibilizar estos fenómenos y responder a los mismos, involucrando e incorporando en su reflexión tanto a las comunidades escolares en general, como, de forma especial, a los y las estudiantes.
Referencias
Adorno, T. W., Frenkel-Brunswik, E., Levinson, D. J., Sanford, N., & Gordon, P. E. (2019). The authoritarian personality. Verso.
Altemeyer, B. (2006). The Authoritarians. University of Manitoba.
Altemeyer, B. (1998). The Other “Authoritarian Personality”. In Advances in Experimental Social Psychology (Vol. 30, pp. 47–92). Elsevier. https://doi.org/10.1016/S0065-2601(08)60382-2
Altemeyer, B. (1981). Right-Wing Authoritarianism. Winnipeg: University of Manitoba Press.
Kedar, O., Oshri, O., & Halevy, L. (2021). Party positions and the changing gender gap (s) in voting.
Steinmetz, S., & Abendschön, S. (2014). The Gender Gap in Voting Revisited: Women’s Party Preferences in a European Context. Social Politics, 21. https://doi.org/10.1093/sp/jxu009
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