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El Cobre chileno

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Por: Tomás Escudero Gacitúa


Es común, en estos días, ver en los medios información sobre la disminución de los ingresos provenientes del cobre. Efectivamente el precio del cobre, no sólo ha dejado  de crecer en la forma que lo estuvo haciendo en los últimos años, sino que ha decrecido, y por otra parte, han aumentado los costos de producción. Además, parte importante de las exportaciones de cobre se realizan con un mínimo de valor agregado.

Lo anterior, debido a la exportación de cobre concentrado para refinarse en otros países, lo que significa exportar un “barro” que contiene cobre en una mayor concentración que el mineral que se extrae de la mina. Por lo tanto, el valor agregado que tienen las exportaciones de concentrado de cobre es mínimo, si se compara con la exportación de ese metal en forma de cobre refinado. A continuación, a modo de ejemplo, se mencionan algunas ventajas si Chile sólo permitiera la exportación del cobre en forma refinada. Primero, para una misma cantidad de cobre el nivel de facturación refinado, sería superior a la facturación cuando ese mismo cobre se va en forma de concentrado. Segundo, aumentaría la inversión al tener que instalar plantas de refinación y por consiguiente el empleo, que conlleva una mayor recaudación de IVA e Impuesto a la Renta. Tercero, producto de la refinación debieran extraerse otros metales, que normalmente van en el concentrado de cobre, como el oro y la plata, aumentando también la facturación de las sociedades mineras.

Así, en consecuencia, señor Director, el que un país norme la forma en que se deben exportar sus materias prima, no es algo que atente en contra de las libertades económicas, sino que es el legítimo uso de su soberanía para maximizar, en beneficio de sus habitantes, los ingresos por la exportación de sus materias primas. Al respecto, podemos señalar como ejemplo el caso de Estados Unidos, que no permite la exportación del petróleo en crudo, sino que sólo permite la exportación de los productos refinados de su crudo. Por lo tanto, es hora que hagamos valer nuestro derecho a manejar nuestras materias primas maximizando los ingresos que produce nuestra principal riqueza.

Tomás Escudero Gacitúa

Ingeniero Comercial

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