Aborto: en respuesta a Laura Albornoz
Sr Director:
Sorpresa y, al mismo tiempo, cierta extrañeza me causó leer la columna de la señora Albornoz. Llama la atención que una persona que ha llegado tan alto en el aparato público, se anime, y haga realidad una columna llena de inexactitudes y errores.
Vamos paso a paso.
Ya en las primeras líneas, hay un error. La Iglesia nunca dice que entre dos vidas en peligro, hay que eliminar a una para salvar la otra. Falso. Habla sobre la legítima defensa, que en este caso no se ocupa. Si como consecuencia del tratamiento de la madre muere el embrión, no ocurre un aborto provocado, cosa de la que estamos en contra. Fue algo que no se buscó. Hay una confusión entre aborto indirecto y aborto provocado. El primero ocurre como consecuencia del tratamiento a la madre, en el segundo se tiene como fin eliminar a una criatura.
Otro punto: Que yo sepa nadie criminaliza a las mujeres por cometer abortos, ¿cuántas mujeres en Chile hay presas por cometer este delito? Que lo conteste la señora Albornoz. No es que no se les reconozca la dignidad de personas, ni su condición a los fetos o embriones que nacen prematuramente. Mucho de ellos nacen muertos, y no se les puede dar los sacramentos.
En este país somos todos iguales en dignidad y derechos, no por nacer en un contexto difícil le vamos a negar el derecho a la vida a algunos. Un dictador alemán pensaba así.
Es falso que la Iglesia haya cambiado su postura sobre el aborto, siempre ha rechazado esta práctica, desde los primeros siglos.
Cuando la autora habla de una sociedad más inclusiva, habla, supongo, de incluir a los enfermos, débiles, hijos de una violación o no deseados.
No tenemos una bola de cristal, pero basta ver lo que ha ocurrido en Europa y muchos otros países.
Todos tenemos derecho a vivir, No al aborto, Si a la vida.
Aníbal Domínguez V.
Agricultor.