Menos molestia, más sensibilidad
Señor director:
No es de extrañarse escuchar sobre robos al patrimonio. Menos extraño es no escucharlo, pues reiteradas veces espacios patrimoniales han sido vandalizados, alterados, invadidos y robados y poco y nada sabemos de ello. Hace unos años leíamos sobre la entrada de desconocidos al Palacio de la Alhambra hecho que dio como resultado el robo de valiosas piezas lumínicas de carácter único.
Invaluables inmuebles descansan en manos de propietarios sin posibilidad de acceder a un apoyo para la protección de sus bienes o para generar instancias relevantes para su conservación y protección. Los espacios patrimoniales que vemos gozar de buena salud, en general, son administrados por instituciones a quienes se les reconoce el tremendo esfuerzo por embarcarse en la ardua tarea de devolver la vida a inmuebles de gran escala, preservando y revitalizando la experiencia principalmente de sus usuarios entregando espacios de calidad en proyectos de alto costo que permiten poner en valor y compartirnos, a los demás, su patrimonio.
Cuando hablamos de patrimonio nacional que ha sido rescatado y rehabilitado, es incomprensible que sea despojado o alterado de sus componentes por terceros. Si aquel que despoja es un artista y se expone abiertamente al público como una acción artística, no hay palabras.
El caso de los recientes acontecimientos ocurridos en Valparaíso, ciudad altamente vulnerable a la perdida de su patrimonio, despierta molestia, rechazo tristeza e indignación. Es de esperar que, hechos como estos, nos despierten cada vez menos molestia y más sensibilidad para la atención y generación de acciones que permitan explorar y poner en escena al patrimonio positivamente, para con ello escuchar noticias felices.
María Soledad Ramos Bull
Académica Facultad de Arquitectura y Arte Universidad del Desarrollo