Publicidad

Después del cáncer: una etapa con escaso apoyo

Publicidad
Por: Francisca Larraín


Señor Director:

El debate sobre el cáncer y el costo irreversible de los retrasos en su atención es tan atingente como necesaria. Pone el foco en una urgencia sanitaria real: la prevención, el diagnóstico oportuno y el acceso efectivo a tratamientos. Sin embargo, ese llamado imprescindible deja en evidencia otra etapa que sigue siendo invisibilizada: el después del tratamiento.

¿Qué ocurre con las mujeres cuando logran superar el cáncer y deben reinsertarse en su vida cotidiana, familiar, personal y laboral? Finalizar un tratamiento oncológico no significa volver automáticamente a la normalidad. El proceso deja secuelas físicas, emocionales y sociales profundas: cambios corporales, impacto en la autoestima, en las relaciones, en la vida laboral y en la manera de habitar el día a día.

Pese a ello, una vez concluida la etapa médica, el acompañamiento prácticamente desaparece. No existen campañas, programas ni apoyos sistemáticos que ayuden a las mujeres a transitar esta fase de reconstrucción. Se celebra la sobrevivencia, pero se espera —por falta de concientización— que todo vuelva a ser como antes.

La recuperación emocional, social y comunitaria también es parte del tratamiento. Hablar más de esta etapa, visibilizarla y abordarla con políticas, redes de apoyo y espacios de contención es urgente. Generar comunidad es clave para que quienes superan el cáncer no solo sobrevivan, sino que puedan realmente retomar su vida con dignidad.

Porque enfrentar el cáncer no termina con el último tratamiento. Para muchas mujeres, ahí comienza otro desafío del que es fundamental hacerse cargo.

Francisca Larraín
Fundación Corredora por la Vida

Publicidad