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Estudiar después de los 30 no es llegar tarde

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Por: Mario Herane


Señor Director:

Durante años hemos pensado la educación superior como una etapa que ocurre principalmente al salir del colegio. Sin embargo, el país cambió y los datos lo muestran con claridad. Según el SIES del Ministerio de Educación, en 2025 la matrícula total de educación superior llegó a 1.455.639 estudiantes, creciendo 5% respecto de 2024. En pregrado, las personas de 35 años o más ya representan el 13,5% de la matrícula. Esto ocurre, además, en un Chile que envejece rápidamente, donde las personas de 65 años o más pasaron del 6,6% de la población en 1992 al 14% en 2024. Viviremos más, trabajaremos más años y, por lo mismo, necesitaremos aprender y actualizarnos muchas veces durante la vida.

Por eso, estudiar después de los 30, 40 o 50 años no debería verse como algo tardío. Es parte de la nueva realidad laboral. Muchas personas necesitan completar estudios, avanzar desde la formación técnica hacia la profesional, reconvertirse o adquirir nuevas competencias para seguir vigentes en un mundo impactado por la inteligencia artificial, la automatización y nuevas formas de trabajo. La educación online también refleja este cambio. La matrícula a distancia creció 15,9% en un año y acumula un aumento de 131% en cinco años. Esto no habla solo de tecnología, sino de personas que necesitan estudiar sin dejar de trabajar, cuidar a sus familias o sostener sus responsabilidades diarias.

La llamada economía silver no será solo un tema previsional o sanitario. También será un desafío educativo. Un país más longevo necesita rutas formativas más flexibles, programas pertinentes, reconocimiento de aprendizajes previos y alternativas reales para seguir formándose durante toda la vida. Chile no puede seguir mirando al estudiante adulto como alguien que llegó tarde. Muchas veces llega justo cuando más lo necesita.

Mario Herane
Vicerrector de Desarrollo
Universidad Mayor

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