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Áreas protegidas: el error de esperar condiciones perfectas

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Por: Teo Pacheco 


Señor Director:

Recientemente, la Ministra Francisca Toledo declaró que no se sacaba nada con crear áreas protegidas si no se tienen los recursos para gestionarlas. Si bien esto apunta a un problema real, puede llevar a una conclusión equivocada. Es cierto que las áreas protegidas requieren financiamiento, personal y capacidades; sin embargo, su creación no es inútil por carecer de recursos suficientes. Si ese fuera el criterio, prácticamente ninguna área protegida en Chile —ni en buena parte del mundo— tendría legitimidad.

La creación de un área protegida establece una prioridad pública por la conservación, limita presiones sobre el territorio y genera una base legal e institucional desde la cual exigir mejor gestión. Incluso los llamados “parques de papel” han sido subvalorados: muchas veces han evitado transformaciones irreversibles y han abierto oportunidades para movilizar recursos, gobernanza y compromiso social. 

La conservación de la biodiversidad no se contrapone al desarrollo; por el contrario, es una condición básica para el bienestar de la sociedad chilena, la resiliencia de sus territorios y la economía del país.

 

Teo Pacheco 

Master Philosophy (C) Conservation Leadership, Universidad de Cambridge.

Director Fundación Áreas Protegidas.

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