¿Vivir en Chile o aportar a Chile?
Señor director:
La propuesta de perseguir judicialmente a exbecarios de Becas Chile para recuperar recursos públicos parece partir de una premisa equivocada: confundir una inversión con una deuda. La única obligación de retribución exigida a los becarios es residir en Chile tras finalizar sus estudios. Pero ¿desde cuándo vivir en un lugar es sinónimo de contribuir a su desarrollo?
La pregunta de fondo es otra: ¿cómo se cuantifica el aporte de un investigador? ¿Por el lugar donde reside o por el conocimiento que genera? Un científico chileno trabajando desde el extranjero puede liderar investigaciones relevantes para Chile, transferir tecnología, formar estudiantes, atraer colaboraciones internacionales o contribuir a sectores productivos nacionales. ¿Cómo se compara ese impacto con el hecho de vivir dentro de nuestras fronteras? El valor de la ciencia no depende de una dirección postal, sino de su capacidad para generar conocimiento, innovación y beneficios para la sociedad.
Resulta paradójico que un país que durante décadas ha invertido menos del 0,4% de su PIB en investigación y desarrollo centre el debate en la residencia de sus investigadores, en lugar de discutir cómo aprovechar mejor el capital humano avanzado que ayudó a formar.
Porque confundir residencia con contribución es confundir domicilio con desarrollo.
Natalia López Contreras
Médica e investigadora postdoctoral