Tras una década, la sexta fue la vencida
Señor Director:
La COEVA del Biobío aprobó por unanimidad Módulo Penco, el primer proyecto de tierras raras de Chile, cuyo estudio de impacto ambiental fue presentado hace dos años. Tal plazo puede parecer razonable, pero espérese a escuchar la historia completa. Antes ya hubo otras tres declaraciones y otros dos estudios, en un proceso que se extiende ya por diez años y medio. Y sobre eso, ahora vienen las impugnaciones ante el comité de ministros y posiblemente ante el tribunal ambiental.
No es razonable.
Si como sociedad decidimos que esta iniciativa trae más pros que contras, es sumamente gravoso tardar una década en recién iniciar la etapa recursiva, tanto para los inversionistas particulares de este proyecto como para todos los demás que observan a Chile como espacio posible de negocios. Y si decidimos que los contras no compensan los pros, es también dañino para todos los involucrados —en especial para el titular, pero también para la comunidad local— torturar de esa forma los plazos.
Es por este tipo de traumas que en Pivotes proponemos un rediseño profundo a la evaluación ambiental que incluya una etapa temprana destinada a zanjar aspectos de fondo. Por ejemplo, si acaso el proyecto es compatible con la vocación del territorio de emplazamiento. Esa debe ser la instancia para escuchar a los involucrados. Si la respuesta es no, que sea pronto, como una muela que no deseamos sacar pero que entre antes mejor. En caso contrario, avanzar hacia laevaluación técnica de detalle, a sabiendas de que de ahí en adelante el sistema está diseñado para acompañar al titular en la ruta al cumplimiento y no para emitir un veredicto sobre su supervivencia.
Joaquín Barañao
Pivotes