Legítima defensa privilegiada
Señor director:
En el Congreso se discute un proyecto que busca extender la legítima defensa privilegiada a Carabineros que se encuentran de franco. Esto es un asunto de primera importancia: quienes están llamados a proteger a la ciudadanía no dejan dicha misión cuando termina su turno. Si presencian un delito grave o una agresión que pone en riesgo la vida de una persona, sería un flaco favor para la seguridad pública que no puedan intervenir, por miedo a estar contraviniendo las reglas de la legítima defensa que sí se les otorga cuando están uniformados.
Por supuesto, esta extensión no significa otorgar un cheque en blanco ni eximir de responsabilidad el uso indebido de la fuerza. Toda actuación debe seguir estando sujeta a la ley y al control de los tribunales. Pero avanzar en este proyecto resulta coherente con la realidad que enfrentan nuestras policías, quienes -aun estando de franco- siguen siendo los primeros en responder frente a una emergencia.
Este no puede ser un debate ideológico, sino un asunto de Estado, en el que se requieren acuerdos amplios. Por eso, se debe valorar que, aunque la moción proviene de la centroderecha, diputados de centroizquierda como Leiva (PS) y Araya (ind-PPD) hayan declarado que apoyarán la extensión. Ojalá que no sean los únicos.
Roberto Munita Morgan
Director de Administración Pública UNAB